“Como siempre, cuando me alejo de ti,
dentro de mí tu mundo y tu vida, y así es
como puedo sostenerme por más tiempo”.
Frida Kahlo
En la Historia han existido mujeres famosas que lucharon por sobresalir en una sociedad machista; líderes que lograron ser reconocidas por su conocimiento y obtuvieron un lugar como íconos del feminismo. Mujeres fuertes que dejaron su huella en el mundo con su pensamiento, elegancia y arte.
A pesar de su entrega al trabajo, sus ideales y los descubrimientos no pudieron evitar enamorarse, por lo que es imposible hablar de ellas sin mencionar a aquellos hombres a los que amaron desmedidamente, pues se reflejó en su trabajo; hombres que también fueron de mentes elevadas e inteligentes. Y como parejas revolucionaron el mundo y dejaron conocimientos importantes en la ciencia, filosofía y las Bellas Artes.
Muchos las creerán ingenuas por los actos imprudentes que realizaron, inspiradas en el amor que sentían, pero en realidad fueron valientes, pues a pesar de que tenían todo para perder en la época durante la que les tocó vivir, se atrevieron a amar apasionadamente.
Lo cierto es que, aunque ellas sufrieron, no cabe duda que jamás se arrepintieron de amar a su pareja y tampoco fue motivo para dejar de hacer lo que les apasionaba.
Simone de Beauvoir

Escritora, profesora y filósofa francesa, dedicó su vida a la crítica y la lucha contra las instituciones, la sociedad, el machismo y la desigualdad entre ambos sexos. Por sus reflexiones sobre la identidad, el papel de la mujer y las distintas características de la opresión masculina, se considera una de las escritoras claves del pensamiento contemporáneo.
A pesar de su inclinación izquierdista y sus críticas al modelo de la mujer del hogar, tuvo varios amoríos. Entre muchos destaca Jean-Paul Sartre con quien creó una nueva forma de pensamiento revolucionario, y se situaron como los padres del existencialismo.

La poligamia de Sartre y el rechazo de Beauvoir por ser propiedad de un hombre, evitaron que tuvieran una relación convencional. Aunque nunca contrajeron matrimonio debido a que Beuvoir no aceptó, mantuvieron una relación “abierta” durante toda su vida.
En 1939 se separaron por primera vez, pero mantenían el contacto por correo. En una ocasión Sartre le escribió: “Si usted se acostara en este estrecho jergón, a mi lado, me encontraría muy a gusto y se me derretiría el corazón. Pero no será así y tendré que oír los ronquidos sonoros de alguien. Ay, amor mío, cómo la amo a usted y cómo la necesito. La amo con todas mis fuerzas”.
Después de las múltiples separaciones y parejas, Beuvoir se quedó junto a Sastre durante los últimos años del pensador y le dedicó el libro “La ceremonia de los adioses”, en el que narra su vida con él.

Marie Curie

Fue la primera mujer en recibir un premio Nobel y la primera galardonada en dos ocasiones, una en el campo de la Física por sus estudios sobre la radioactividad y en Química por la descubrir el Radio y el Polonio.
De origen polaco, Marie se mudó a París para continuar sus estudios; fueron dos años de intenso aprendizaje hasta que conoció a Pierre. Ambos quedaron inmediatamente enamorados y un año después contrajeron matrimonio. Tuvieron dos hijas y trabajaron juntos todo el tiempo, se complementaban en sus investigaciones y dedicaron su vida a la ciencia, de esta manera ganaron el premio Nobel por los descubrimientos acerca de la radiactividad.

En 1906 Pierre murió atropellado por una carreta impulsada por caballos y esto afectó de manera profunda a Marie; la científica se volvió fría y distante, perdió el contacto con sus amigos y sólo se dedicó a cuidar de sus hijas y el trabajo.
Marie fue la primera mujer en acceder a la enseñanza superior, al ocupar el puesto de su marido. Era el 6 de noviembre de 1906 cuando escribió en su diario: “Ayer di la primera clase sustituyendo a mi Pierre. ¡Qué desconsuelo y qué desesperación! Siento que la facultad de vivir ha muerto en mí, y no tengo más que el deber de criar a mis hijas y continuar la tarea aceptada. Quizá sea también el deseo de demostrar al mundo, y sobre todo a mí misma, que aquella a quien tú amaste realmente valía algo”.
La científica siempre se consideró una mujer dura y de carácter, pero después de la muerte de su amado nunca volvió a ser la misma.

Frida Kahlo

Una de las exponentes más reconocidas de la pintura mexicana utilizó la autobiografía y el sufrimiento para darle un toque característico a sus pinturas inspiradas en el arte de raíces indígenas; un alma libre, apasionada y de mente abierta son las palabras que la definen.
Su relación con el muralista Diego Rivera tuvo diferentes matices, desde amor, engaños, inspiración hasta odio. Sus problemas de pareja se hacían evidentes en sus discusiones en público; se divorciaron debido a que Diego la engañó con su hermana, pero la pasión entre ellos pudo más y un año después volvieron a estar juntos hasta la muerte de la artista. Sin embargo nunca lograron una estabilidad, pues los altibajos, la pasión y la furia de dos almas tan caóticas siempre estuvieron presentes y convirtieron su historia en una tragedia con esperanza.

Antes de entrar al quirófano para que le amputaran una pierna gangrenada, Frida escribió lo siguiente a Diego: “Cuando me dijeron que habrían de amputarme la pierna no me afectó como todos creían. No, yo ya era una mujer incompleta cuando te perdí, otra vez, por enésima vez y aún así sobreviví. No me aterra el dolor y lo sabes, es casi una condición inmanente a mi ser, aunque sí te confieso que sufrí, y sufrí mucho, la vez, todas las veces que me pusiste el cuerno. ¿Qué buscabas, qué buscas, qué te dan y qué te dieron ellas que yo no te di? Porque, no nos hagamos pendejos, Diego, yo todo lo humanamente posible te lo di y lo sabemos”.
No cabe duda que Frida amó con locura a su Diego, a pesar de los reproches, las maldiciones y los engaños siempre volvían, como una prueba de que algo no tiene que ser perfecto para que sea amor verdadero.

El amor es más locura que cordura, más dolor de cabeza que medicina, más tormento que calma y es que, como dice Cortázar: “no por cualquiera se vuelve loco, esas cosas hay que merecerlas”.
Estas mujeres alfa se entregaron por completo a la vida, y se dejaron arrebatar por sus pasiones tanto con su amado como en su trabajo.
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Conoce a las mujeres que a lo largo de la historia se convirtieron en el emblema de la lujuria y ambición, así como el club de las poetas suicidas, mujeres que escribieron y fue a través de las palabras que retrataron su forma de vivir y cómo tuvieron que lidiar con sus demonios…
