Cuando pensamos en tsunamis, lo primero que solemos imaginar son olas gigantes arrasando con todo a su paso. Pero detrás de ese impacto tan poderoso, hay toda una serie de procesos naturales que explican por qué el mar, normalmente en calma, puede convertirse en una fuerza devastadora en cuestión de minutos.
Un tsunami no es simplemente una ola grande, sino una reacción intensa del planeta ante ciertos movimientos profundos. Aunque solemos asociarlos con terremotos, los tsunamis pueden originarse por distintos eventos: desde la actividad sísmica bajo el océano, hasta deslizamientos de tierra o erupciones volcánicas.
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Cada una de estas causas tiene su propia forma de alterar el equilibrio marino, y cuando lo hace de forma brusca, el agua reacciona con la fuerza de lo que en tierra sería una explosión. El reciente tsunami que llegó a las costas del Pacífico volvió a poner estos fenómenos en el centro de la conversación y aquí te explicamos todo lo que tienes que saber sobre su origen.
El misterioso origen de los tsunamis, el desastre natural que puede acabar con ciudades enteras

Los tsunamis se forman cuando una gran masa de agua es desplazada de manera repentina. Ese movimiento, que empieza en las profundidades, se traduce en olas que se expanden a alta velocidad y, al llegar a la costa, pueden alcanzar alturas de hasta 30 metros. Pero ese fenómeno no surge de la nada, hay múltiples causas posibles, y aunque todas involucran el mar, sus orígenes están más conectados con la dinámica interna de la Tierra.
Terremotos submarinos
La causa más común de un tsunami son los terremotos que ocurren bajo el océano, específicamente en zonas de subducción, donde una placa tectónica se desliza por debajo de otra. Si el movimiento sísmico provoca un cambio en el fondo marino, como un levantamiento o hundimiento abrupto, ese empujón se transmite al agua, generando las primeras ondas del tsunami y claro, entre más fuerte sea el sismo y más vertical sea el desplazamiento, mayor será el riesgo.
Erupciones volcánicas submarinas
Otra forma en que se puede formar un tsunami es por erupciones volcánicas bajo el mar, cuando un volcán entra en erupción, puede liberar una gran cantidad de material, gases y energía de forma violenta. Si esta actividad altera la forma del fondo marino o colapsa parte del volcán, genera una onda expansiva en el agua.

Deslizamientos de tierra o colapsos costeros
Los tsunamis también pueden originarse por deslizamientos de tierra, ya sea en tierra firme o en plataformas submarinas. Cuando grandes masas de roca, hielo o tierra se desploman repentinamente en el océano, provocan un movimiento tan brusco del agua que puede desencadenar un tsunami.
Este tipo es menos frecuente, pero ha causado grandes tragedias, como el caso del tsunami en Alaska en 1958, donde una ola alcanzó más de 500 metros de altura.

Así que ya sabes que estos fenómenos no son simples olas, sino el resultado de enormes desplazamientos de energía que comienzan en lo más profundo del planeta. Ya sea por terremotos, erupciones volcánicas o deslizamientos submarinos, lo importante es tener claro que la naturaleza actúa con fuerza y sin avisar con tiempo.
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