
Hace poco más de un año comenzaron a darse algunas situaciones extraordinarias propias del cierre de espacios públicos y el distanciamiento social consecuencia de la pandemia a nivel mundial. Al poco tiempo del inicio de esto se comenzaron a viralizar algunas imágenes alteradas en las cuales se podía ver a animales “recuperando su espacio”, estas noticias se desmintieron rápidamente, sin embargo hubo algunos casos que sorprendentemente fueron reales.
Uno de los más sonados fue el de la pareja de osos panda que lograron copular en pleno confinamiento, que al no vivir con el estrés de recibir visitas o estar expuestos a las miradas de los transeúntes pudieron dar “un milagro de cuarentena”. Otra simpática anécdota que se dio bajo este contexto fue cuando un grupo de pingüinos pudo recorrer un museo de arte para disfrutar del arte que adornaba sus paredes.
Mientras que en Peru, hace un año se dio la noticia de que un par de osos de anteojos recorrió el Santuario Histórico de Machu Picchu. Esta noticia fue un puñado de aire fresco para la población mundial, que recordó que los espacios públicos y al aire libre siguen esperando a sus visitantes, sean humanos o animales. Lo más curioso es que este hecho volvió a repetirse una vez más el 20 de mayo del 2021, así lo reportó Edwin Cobos Paucar, el guardaparque del área protegida quien pudo registrar algunas imágenes de una pareja de osos caminando por diversos sectores de las ruinas arqueológicas.

El guardaparque logró comentar al medio peruano El Comercio, que cerca de las 6 de la mañana, mientras se encontraba comenzando sus labores diarias en el Santuario, específicamente en el sector de la Roca Sagrada, se dio cuenta de que algo se movía entre los arbustos y las piedras, y cuando se acercó pudo ver a un par de osos (una osezna y su cría), los animales no se distrajeron y continuaron con su camino hacia el Puente Inca. Así lo describió a El Comercio:
«Pasaron la noche en las chozas de la Roca Sagrada, yo me encontraba en Tres Ventanas cuando noté que algo se movía en la Roca Sagrada; fui hasta el lugar y allí estaban caminando la madre y su cría, notaron mi presencia, pero no se asustaron, continuaron su camino».
Esta es la tercera ocasión en la que el guardia ha notado la presencia de este tipo de osos, además de que el periodo de cierre parcial al público también le ha permitido observar otras especies de la zona como comadrejas, ucati (manco), o vizcachas (ardillas andinas), entre muchas otras.
Si bien este espacio no se encuentra completamente cerrado al público, el número de visitantes se ha reducido al 40 %, que corresponde a las nuevas disposiciones del Ejecutivo para el ingreso a los monumentos arqueológicos. Esta restricción sigue promoviendo la libertad de los animales para recuperar sus espacios naturales.
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