Pascual Piñón era un trabajador como cualquier otro: a veces campesino, otras arriero, constructor de vías y ejecutor de casi cualquier oficio para obtener una remuneración económica suficiente para subsistir. La única diferencia de Piñón con el resto de los desposeídos del norte de México, todos aquellos que no ostentaban ningún cargo público ni a la burguesía que controlaba haciendas, millones de cabezas de ganado y grandes extensiones de terreno, era que poseía un defecto congénito muy particular.
Desde que tuvo uso de razón, Pascual fue visto como un monstruo, digno representante de la anormalidad y las desviaciones –del carácter y el cuerpo– no deseadas por la sociedad. El tumor congénito que nacía desde su frente y resaltaba inmediatamente como una segunda cabeza, competía en atención con su rostro verdadero. Piñón fue objeto de burlas durante toda su vida y como tal, no tuvo más remedio que ocultar su condición durante años.
Mientras trabajaba en la restauración de vías férreas en Texas, Pascual utilizaba un turbante del modo oriental para evitar que asomara su malformación. La depresión hizo mella en la vida de Pascual y en un intento satírico, creó un álter ego para lidiar con las burlas de todos quienes lo conocían. Se trataba de María, su fiel compañera, una cabeza femenina que le seguía a todas partes donde iba sin ninguna tregua. Piñón hablaba con sus conocidos de una canción que tarareaba María durante el día, especialmente cuando se molestaba con él. Para hacer aún más real la situación, pintó un par de ojos y una boca en la protuberancia.
Los ojos del mundo veían con asombro y horror cómo el mexicano se conducía a todas partes con su enorme protuberancia; sin embargo, la suerte de Pascual habría de dar un giro inesperado. Una tarde después de la jornada laboral, un empresario se acercó a las vías y preguntó por el hombre de dos cabezas. Piñón salió sudoroso y lleno de polvo después de las faenas del día entero y con extrañeza, saludó con timidez a quien pedía por él.

Se trataba John Shideler, el dueño del Sells-Floto Circus, un espectáculo circense bien conocido durante la época en los Estados Unidos. En busca de nuevos actos y números auténticos, Shideler escuchó sobre la presencia de un deforme en el sur de Texas. Charló con Pascual, intentó convencerle de integrarse al circo y convencerlo de pasar de fenómeno, a fenómeno de circo.
El sueldo –y en cierto punto, la fama– fueron determinantes y Pascual inició una aventura inimaginable: se unió al Sells-Floto Circus y recorrió la Unión Americana acumulando en sus espaldas la misma extrañeza, horror e indiferencia, pero esta vez tras la mirada de un acto circense, del cual no podía diferenciar entre ser el protagonista vitoreado o el fenómeno temido. Shideler pagó una máscara permanente de cero para representar a María, con implantes de plata incluidos que redondeaban su inversión.

Después de girar durante más de 6 años con el circo, Piñón cayó de nuevo en una crisis existencial y habló con Shideler sobre la posibilidad de retirarse prematuramente. El número de “El mexicano de dos cabezas” y todas las expresiones de horror terminaron por pasarle factura y el dueño del circo, agradecido por su servicio, llegó a un acuerdo con él y financió una operación quirúrgica para eliminar la enorme protuberancia de su cabeza.
A partir de entonces, Pascual pudo volver a Texas y llevar una vida inmersa en la “normalidad” que tanto anhelaba. Salir a la calle con la seguridad de poderse camuflar entre cientos de personas sin llamar la atención se convirtió en su actividad favorita. El mal congénito del que recientemente se deshizo afectó a su cerebro y en 1929, falleció producto de complicaciones derivadas de su tumor.
La vida de Piñón inspiró a Per Olov Enquist, quien recopiló noticias sobre su vida y realizó dos novelas basas en el hombre bicéfalo, “Donwfall” y “The Book About Blanche and Marie”. Más allá de la leyenda, la realidad sigue fascinando a quienes han transmitido la tradición oral hasta nuestros días.
Descubre cómo a veces el galardón más reconocido del mundo, el Nobel, premia a personas que no tienen nada que ver con las causas por mejorar la sociedad en 5 premios Nobel que no debieron darse. La increíble historia de lo sucedido el 21 de Enero de 1987 después de dar una conferencia es un recordatorio de que todo puede pasar en las transmisiones en vivo: ésta es la historia del hombre que sólo fue famoso por quitarse la vida en público.
