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HISTORIA

Revolución a la Mexicana

Algo con lo que se tiene que ser claro desde un principio, es que a la Revolución Mexicana NO hay que entenderla como un movimiento de democratización general, justicia social e introducción de corrientes ideológicas en pro de una comunidad. En otras palabras, la Revolución Mexicana está lejos de considerarse como una REVOLUCIÓN en todo su esplendor.  

En Cultura Colectiva nos queda claro estos puntos, y es por eso que en vísperas de la celebración de este acontecimiento histórico, nos dimos la tarea de escribir una serie de artículos, los cuales expliquen con claridad y realismo los sucesos acontecidos. Y de esta manera, se derrumben los mitos creados por otros, e ilustrar de una vez por todas a nuestro público lector.

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La Revolución Mexicana es un tema que se tiene que abarcar de manera clara y precisa, y es por eso que para explicarlo de una manera correcta, se publicarán una serie de 3 artículos, los cuales, explicaran el contexto que acontecía, hablarán de los personajes involucrados, y sobre todo, analizaremos el desenlace resultante, esto para poder entender lo que es llamado como la Revolución Mexicana.

Pero entonces ¿Si la Revolución Mexicana no fue una revolución, entonces qué fue?
Para poder responder esa pregunta, primero tenemos que saber cuáles fueron sus inicios.

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El contexto en que se suscitó a la revolución, fue un caldo de problemas el cual se fue cosiendo mucho antes del Porfiriato (periodo de 34 años en el cual Porfirio Díaz estuvo al mando del poder ejecutivo en México).

Los campesinos olvidados.

El problema rural que estalló durante la revolución era una situación  que se presentaba – y sigue presente- desde la aplicación de las Leyes de Reforma y la Ley Lerdo, la cuales permitían un cambio jurídico en el estatus de la propiedad comunal y bienes de la iglesia por medio de un proceso de desamortización (compra por parte del estado de bienes no productivas en manos de particulares). La aplicación de dicha ley buscaba, además de restarle poder a la iglesia, la creación de una clase media rural productiva, muy parecida a las clases campesinas norteamericanas, tomando la ruta de una política liberal, típica del periodo presidencial de Benito Juárez.

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Desafortunadamente lo que parecía un acto de buena fe, se convirtió en un marco jurídico donde individuos pertenecientes a clases altas del país, pudieron comprar al estado enormes cantidades de tierras cultivables a precios proporcionalmente baratos, creando así, sistemas feudales modernos, en donde menos del 1% de las familias de México tenían más del 85% de las tierras cultivables.

El poder asfixiante que tenían dichos feudos se basaba principalmente en la cantidad de tierras que le pertenecían, en su opulenta riqueza y la resignación de manos campesinas, las cuales estaban dispuestas a trabajar en condiciones deplorables. Los campesinos al quedarse sin tierra que trabajar (tierras que fueron “compradas” por el estado), no tenían otra opción más que laborar por salarios miserables, todo esto para lograr poner un plato de comida en las mesas de sus familiares.

Algunos campesinos inconformes trataban a la fuerza de recuperar su tierra, pero al ser esos movimientos fácilmente sofocados,  los"insurrectos" involucrados eran deportados a otras áreas del país, dejando así un sentimiento de rencor e impotencia detrás de ellos.

Como puedes leer, esta situación se convertía en un barril lleno de pólvora esperando ansiosamente que una chispa lo detonara.
 

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Las clases medias ignoradas.

Esta chispa llegaría con una serie de acontecimientos que afectaban no solo a las clases trabajadoras, sino además, a las clases medias que no veían futuro próspero en un sistema rancio y viejo que no los dejaba tomar un puesto importante en las esferas políticas del país.

Una de las causas iniciales que desvalanzaría al gobierno, y provocaría el descontento de la población, fue el el llamado "Pánico Financiero" presente en Estados Unidos a inicios de octubre de 1907. Ésta crisis provocó la extracción de capital de invención a fábricas y empresas presentes en el territorio nacional, causando despidos masivos y dejando a cientos de trabajadores en las calles, frenando el desarrollo de las urbes, afectó a todos los niveles socieconómicos y agravando la situación económica del país.

El aumento al precio del maíz, a causa de las sequías que llegaron en los años siguientes, sumando el aumento de impuestos por la disminución de la actividad económica que redujo los ingresos al gobierno, permitió que para 1910 se creara un contexto perfecto para que una campaña de desprestigio hacia la imagen del gobierno comenzara, propiciando que cientos de ciudadanos ilustrados comenzaran a cuestionarse la legitimidad del gobierno que llevaba más de 30 años en el poder.

Al desprestigiarse la imagen del gobierno, varios grupos de individuos pertenecientes a las clases medias y altas del norte del país comenzaban a preguntarse si la continuación del gobierno, que no les daba un lugar en la política del país; era idóneo para sus intereses particulares. Dichos individuos, justo con sus camaradas y conocidos familiares, comenzaron a organizar partidos políticos con el fin de pelear por la presidencia en los siguientes comicios.

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Uno de los individuos, que pertenecía a esas clases y que se planteaba esas mismas preguntas, llevaba por nombre Francisco I. Madero, un personaje, que junto con otros hablaremos en el siguiente artículo.

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