
Durante el Periodo Clásico de Mesoamérica, la ciudad líder indiscutiblemente fue Teotihuacán. Llegando a tener más de 100 mil habitantes durante su apogeo, la ciudad contaba con poderío sobre territorios vastos, teniendo influencia sobre varias otras culturas. Tan grande fue su imperio, que al día de hoy aún permanecen restos arqueológicos que soportaron el paso del tiempo.
Sin embargo, un descubrimiento en Tikal, Guatemala, podría indicar que sí fueron un gran imperio, pero su estilo arquitectónico no fue único, pues los restos arqueológicos que se encontraron son una réplica de la ciudad a cientos de kilómetros de distancia.
La ciudad de Tikal
Si bien es cierto que Teotihuacán fue la ciudad con mayor poderío en su tiempo, eso no quiere decir que otras ciudades no hayan alcanzado un gran progreso. Tal es el caso de Tikal, una ciudadela maya ubicada en Guatemala, el asentamiento llegó a tener 90 mil habitantes en su auge, y las pruebas parecen indicar cada vez más que los teotihuacanos y los mayas tuvieron relaciones estrechas.
Pero a pesar de la supuesta influencia de los teotihuacanos sobre los mayas, los últimos siempre tuvieron un estilo arquitectónico característico, muy distinto de los primeros. Entonces, ¿por qué construyeron restos imitando el estilo teotihuacano?
El descubrimiento
El proceso para hallar los nuevos restos fue muy arduo, el equipo a cargo de encontrarlos, conformado por integrantes de la Universidad de Brown, la Universidad de Texas y la Fundación Patrimonio Cultural y Natural Maya de Guatemala, tuvo que usar nuevas tecnologías para la labor.
Esto se debe al estado de los restos: estaban ocultos en colinas, pasando desapercibidas durante siglos. El descubrimiento fue posible gracias a LIDAR, un software de detección de luz y rango. Lo que encontraron exactamente fue una réplica a escala de los edificios que componen la Ciudadela de Teotihuacán, con su propia pirámide escalonada muy similar a la de la “Serpiente Emplumada” de Teotihuacán.

Las teorías sobre los restos
No se sabe a ciencia cierta por qué los mayas construyeron la réplica. Una primera teoría, propuesta por el profesor de la Universidad de Brown, Stephen Houston, dice que la construcción fue destinada “para gente de Teotihuacán o aquellos bajo su control”.
Igualmente, el equipo también considera la posibilidad de que se tratase de una representación o incluso de una embajada, lo cual iría en línea con la supuesta influencia que tenía Teotihuacán sobre los mayas.
La segunda teoría también se ve apoyada por una tumba entre los nuevos hallazgos. Dentro de ella, se encontraron restos humanos enterrados con fragmentos de cerámica y puntas de dardos de obsidiana verde, un ritual parecido a los entierros de la fosa común en Teotihuacán.
Un análisis posterior de los restos reveló que la persona ahí enterrada había crecido en el centro de México, por lo que muy probablemente se trató de un teotihuacano.

Aun si no sabemos el propósito real de los restos, no dejan de ser un hallazgo monumental que pondría en una nueva perspectiva las relaciones entre los pueblos de ese entonces. Poco a poco se va pintando una imagen más detallada de nuestro pasado, va cobrando vida, y en un futuro cercano puede que logremos conocerlo en su totalidad.
*Con imágenes de: HeritageDaily y Segundo a Segundo
