En 2010, los musicólogos catalanes Cristian Canton-Ferrer y Raquel Tovar, deciden seguir el rastro de Jaume Nunó desde Sant Joan de les Abadesses (Catalunya) hasta Buffalo en el estado de Nueva York, pasando por Italia, Cuba y México, logrando localizar a su único descendiente directo, su bisnieto, Edwin B. Cragin Nunó quien conservaba toda la documentación que Jaume Nunó había guardado durante su vida y que nadie había tocado durante 100 años.
Jaume Nunó Roca nace el 7 de septiembre de 1824, comienza sus estudios musicales junto con su hermano Joan, organista del monasterio de Sant Joan. Continua sus estudios en Barcelona, donde ingresa al coro de la catedral y al cabo de un tiempo recibe una beca para acabar sus estudios en Italia. Su vinculación con las bandas militares lo lleva a Cuba y poco después a México donde en el año 1854 gana el concurso para la composición de la música del himno nacional mexicano cuya partitura se interpretó por primera vez el 15 de septiembre de ese mismo año.
A mediados de siglo se instala en los Estados Unidos donde vive durante 15 años, dirige orquestas, compañías de ópera y entidades corales, además de ejercer la docencia.
En 1901 durante la Exposición Pan-Americana que se celebró en Buffalo, es redescubierto por un periodista. La mayoría de los mexicanos suponía que estaba muerto ya que no se tenían noticias de él desde 1864. Cuando el presidente Porfirio Díaz se entera de la noticia, invita a Nunó a México. El recibimiento es colosal y durante unas semanas el maestro va a ser el personaje más importante de México. Unos años más tarde en 1904 con motivo del cincuentenario de la composición del himno, Nunó visita nuevamente México.

El 18 de julio de 1908 muere en Nueva York , a los 83 años. Su muerte es noticia tanto en México como en Estados unidos y es enterrado en Buffalo donde radicó los últimos años. En octubre de 1942 (34 años después de su muerte) el gobierno mexicano reconoce su trascendencia y exhuma sus restos para depositarlos en la Rotonda de los hombres ilustres a un costado de
Bocanegra, siendo Jaume Nunó el único extranjero que reposa en este cementerio. Entre la documentación recabada se encuentran cartas a Porfirio Díaz, documentación referente a su pueblo natal Sant Joan de les Abadesses, partituras, así como el documento que el general Santa Ana firma nombrándolo director general de las bandas militares mexicanas, con el rango de capitán.
El Ayuntamiento de Sant Joan de les Abadesees entre 1996 y 2010 reconstruye la casa natal de Jaume Nunó “El Palmàs” pagando una cuenta histórica con uno de sus hijos más ilustres que hasta ese instante era desconocido para Catalunya.
El Palmàs es ahora un espacio cívico donde se dispone de un centro de formación con diversas aulas, un auditorio en la última planta y una exposición permanente sobre el compositor y el hermanamiento con el pueblo de San Luis Potosí.
Canton y Tovar presentaron la biografía definitiva sobre Nunó “Un santjoanino en América”, donde se señala que Nunó fue víctima de su obra más famosa. Sin embargo su producción musical abarca cerca de 600 piezas musicales entre arias, misas, piezas corales y composiciones para piano y orquesta que han quedado en el olvido y solo se han recuperado 20, la mayoría depositadas en bibliotecas y acervos privados de difícil acceso.

Los musicólogos deciden entonces fundar Mozaic Editions, una empresa con sede en Oxford y Barcelona, que tiene por objetivo publicar y dar a conocer el patrimonio de compositores catalanes casi desconocidos en Cataluña pero de cierta fama en América.
Su principal tarea es la de investigación y recuperación cultural, rescatando ediciones deterioradas y manuscritos envejecidos para redescubrirlos y revitalizarlos.
La migración de los músicos catalanes al continente americano hasta principios del siglo XIX no solo influyó en la creación de himnos patrios sino que aportó también compositores e intérpretes de renombre.
Entre las obras rescatadas se encuentra además de la de Nunó, la biografía completa de Luis Gonzaga Jordá (1869-1951), compositor catalán de gran éxito durante el porfiriato, que puso música al himno del ejército mexicano y es el autor de numerosas zarzuelas.
