Yóllotl: los significados del corazón para los mexicas en el México prehispánico

Viernes, 14 de septiembre de 2018 16:47

|Alejandro I. López
yollotl corazon en nahuatl

Yóllotl significa corazón en náhuatl y sus derivaciones son tan amplias como profundas.


No es ninguna casualidad que un sinfín de culturas antiguas concibieran al corazón como el motor del cuerpo humano, sobre todo cuando se trata de un órgano donde las emociones fuertes se reflejan de forma instantánea.


Es probable que después de experimentar miedo intenso, enterarse de la muerte de un ser querido o tener sexo, los primeros humanos consideraran que aquello que latía en su pecho era el depositario de la conciencia, los sentimientos y todo lo que somos como especie. Para los mexicas y otros pueblos del Valle de México no era la excepción: Yóllotl significa corazón en náhuatl y sus derivaciones son tan amplias como profundas:



«La raíz de yóllotl es la misma que la del verbo yoli, que significa "vivir"». Se trata de un vocablo que tiene un sinfín de acepciones en náhuatl, la lengua de los mexicas y otros pueblos del centro y sur de México, hablada en la actualidad por casi un millón y medio de personas en nuestro país.


En Significados del corazón en el México prehispánico, Miguel León-Portilla afirmaba que: «en tanto que yoliliztlí, es "acción de vivir", yóllotl es forma abstracta que denota lo que es propio o esencial de lo enunciado por la raíz del vocablo. En consecuencia, la voz yóllotl significa la esencia o fuerza de la vida, lo que es propio del ser viviente».


Las variantes lingüísticas de yóllotl van más allá de los estados de ánimo, también se asocian a sentidos, acciones y capacidades creativas: En suma, para los hablantes de náhuatl el corazón provoca acciones tan complejas como reflexionar, conocer, escuchar, mirar, iluminar y hasta afligirse. Se trata de una concepción algo más profunda que la occidental, que relaciona poderosamente este órgano con el binomio amor-desamor y los sentimientos que de él se desprenden.





«Teyolía: lo que da vida a la gente»


yollotl corazon en nahuatl 1


Los antiguos mexicas consideraban que la salud –y su contraparte natural, la enfermedad– dependía de tres entidades anímicas que estaban íntimamente relacionadas. Mientras se mantenían en equilibrio, la persona podía gozar de cabal salud; pero si alguna de los tres mermaba, entonces aparecía una dolencia o enfermedad:


«Pensaban los titicih, médicos, y los tlamatinime, sabios, que fuerzas y elementos que pueden afectar, para bien o para mal, a tales entidades anímicas. Su desequilibrio viene a ser la enfermedad (...) es el concepto de enfermedad como desajuste cósmico que afecta adversamente a las entidades anímicas y de modo especial a teyolía, "lo que da vida la gente».




«Ninoyolnonotza: hablo y hablo con mi corazón»


yollotl corazon en nahuatl 2


La importancia cardinal del corazón para los nahuas también se manifiesta en la literatura, donde florecen los alcances de yóllotl. León-Portilla rescata un fragmento del Códice Florentino (x, 91 v) que da cuenta de la riqueza del uso del vocablo yóllotl para expresar todas las potencialidades del corazón:


Yollotli, neomani: el corazón por el cual se vive.
Totonqui, teyolitia, es caliente el corazón, hace vivir a la gente.
Tecuitini, palpita.
Moyolpaqui, mi corazón se alegra.
Chocholoa, da saltos,
Noyolloquimati, conozco a mi corazón.
Noyollo conmati, siento a mi corazón.
Quicemitqui yn yollotli, el corazón todo lo gobierna





La fuerza vital: la ofrenda más preciada


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Quizás el mejor ejemplo para comprender el papel del corazón para los habitantes del centro de México hace más de cinco siglos son los sacrificios rituales, durante los cuales se extirpaba para ofrecerlo a los dioses. Se trata de la máxima expresión del valor del yóllotl, un elemento dador de vida y poseedor de la fuerza vital, que resultaba justo ofrecer a las principales deidades, aquellos que les habían dado vida con un sólo fin. En palabras de León-Portilla, «ofrendarlo a quienes habían hecho posible, con su propio sacrificio, la existencia del mundo y de cuanto hay en él».


En suma, «la medicina les había mostrado cómo preservar la vida y la fuerza del corazón; la lengua náhuatl propiciaba la comprensión de todo lo que significa el corazón; los poetas y los sabios hablaban de él en sus composiciones, comparándolo a veces con la fuerza vital que proviene de la divinidad. Los humanos pensaban que, al ofrendar al Sol sangre y corazón, lo fortalecían e impedían el acabamiento de la edad cósmica en que vivían».


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Editor de Cultura
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