El comerciante no vende su producto al consumidor, vende el consumidor a su producto.
-William Burroughs
Durante años, los escritores han sentido la necesidad de llevar sus experiencias al papel y demostrar la fuerza incontrolable que las drogas pueden causar. Algunos han tenido experiencias religiosas, revelaciones y catarsis que transforman sus vidas; otros han visto su vida destruirse por el consumo de ciertas sustancias. Obras que han trascendido gracias a que reflejan el sentimiento de una época, un contexto oscuro en su mayoría y una realidad social enclaustrada en un pensamiento alterado. Para algunos puede ser una guía de preparación y para otros una advertencia sobre el uso de drogas, o quizá simplemente sea una introducción literaria a un mundo más allá de nosotros.
Irvine Welsh, Hunter S. Thompson o James Frey son nombres que suenan cuando se habla de adicciones y literatura. Cada uno a su modo enfrentó las pruebas de la realidad alterada, conoció a sus demonios internos y los retrató de distintas formas en sus novelas. Los siguientes son ejemplos de cómo grandes plumas han explorado esas sensaciones, el antes y el después del consumo; libros cuyo imaginario ronda entre una inyección, un cigarrillo o el deseo de elevar nuestra conciencia a otras realidades.
Life – Keith Richards (2010)

Keith Richards ha sido uno de los consumidores de drogas más famosos del mundo. Que continúe con vida después de la cantidad de heroína y cocaína que ingirió durante su juventud es un milagro. En su autobiografía, el guitarrista narra su relación con las drogas, la que a pesar de ser extensa y peligrosa, es considerada por Richards como más buena que mala. Incluso habla de la pluma que llevaba en su sombrero durante las giras por sitios en los que era difícil encontrar jeringas limpias con las cuales inyectarse y en la cual él escondía su propia jeringa.
Requiem for a Dream – Hubert Selby Jr. (1978)

Todos conocen la historia de la película, misma que se ha convertido en un clásico moderno, y a pesar de que la historia es prácticamente la misma, Selby fue quien realmente concibió las historias, por lo que leer sus textos resulta una experiencia aún más perturbadora. La trama gira en torno a una pareja y un amigo que desean ganar dinero vendiendo heroína, pero sin darse cuenta se convierten en adictos. Asimismo, la madre de uno de ellos busca adelgazar para entrar en un vestido de su juventud y asistir a un reality show, pero termina convirtiéndose en adicta a las pastillas.
Plants of the Gods: Origins of Hallucinogenic use – Albert Hoffman(1982)

Un estudio botánico acerca de los distintos tipos de alucinógenos. Albert Hoffman, quien sintetizó el LSD, fue uno de los químicos más importantes del siglo XX y sus estudios sobre las plantas de poder fueron incluidas en este vasto libro. Desde la ayahuasca, el yagé y el peyote; la forma con la que el científico explica la historia y propiedades de las plantas es sencilla para que cualquier interesado pueda entender la importancia de estas plantas.
Doors of perception – Aldous Huxley (1954)
“Lo verdaderamente importante era que las relaciones espaciales habían dejado de importar mucho y que mi mente estaba percibiendo el mundo en términos que no eran los de las categorías espaciales”.
Esta cita es parte de las narraciones que uno de los grandes escritores de ciencia ficción escribió después de su experimentación con la mescalina. Un tratado sociológico y filosófico acerca del uso de las drogas que realmente aborda sentimientos metáfisicos y describe a profundidad ese cambio de percepción. En palabras de William Blake, poeta de quien tomó el nombre para su titulo: “Si las puertas de la percepción quedaran depuradas, todo se habría de mostrar tal cual es: infinito”.
Jesus’ Son – Denis Johnson (1992)
Una colección de cuentos narrados por un protagonista que puede o no ser el mismo en todas las historias. Narrado de forma frenética, simulando el estado mental que uno adopta al encontrarse “enganchado” con alguna droga, el libro aborda temas que van desde el consumo hasta el asesinato. Ambientado en la escena rural de Estados Unidos, los cuentos muestran una infame realidad que muchas persona viven debido a la falta de oportunidades que incluso el país más poderoso del mundo sufre.
Las Enseñanzas de Don Juan – Carlos Castañeda (1968)
Un estudio que intentó mostrarse antropológicamente pero ha sido considerado más como un trabajo literario, muestra las experiencias de un estudiante peruano-estadounidense con un indio yaqui. Las aportaciones de Castañeda han sido altamente cuestionadas pues la veracidad de los datos que sus libros arrojan suelen contradecirse, pero dentro de la contracultura del siglo XX, el libro sirvió de guía a muchas personas que buscaban salir del letargo y monotonía de la realidad moderna.
Naked Lunch – William Burroughs (1959)
Si Keith Richards es quien más drogas ha consumido en el ámbito musical, Burroughs podría ser su competencia literaria. Debido a su origen proveniente de una familia acomodada, Burroughs vivió cómodamente gracias a los ingresos familiares. Por esa razón se permitió llevar el tipo de vida que quiso y fue así como llegó a la adicción. Sin embargo, su vida no fue fácil y eso ayudó a que desarrollara muchos escritos que se convertirían en importantes obras de arte. Naked Lunch es el impresionante legado que la heroína dejó en la literatura, si muchos escritores muestran sus vivencias en orden cronológico, Burroughs plasma la esencia de la adicción a través de oraciones extrañas y poéticas. También es recomendable su libro Junkie en el que de forma más clara describe el inicio de su adicción.
Opio: Diario de una desintoxicación – Jean Cocteau (1923)
Una de la referencias obligada para todo escritor joven es el escritor, diseñador, dramaturgo y cineasta francés Jean Cocteau. A pesar de que sus obras más famosas son otras, en este libro narra su experiencia como un adicto al opio -una de las drogas más adictivas y peligrosas de la historia- y su eventual recuperación. Los relatos de Cocteau rayan en la locura y demuestran el poder destructivo y adictivo de las drogas duras.
Infinite Jest – David Foster Wallace (1996)
Foster Wallace escribió sobre todo en esta novela de más de mil páginas, y la adicción es parte importante de la trama. La clínica que trata adicciones y en general el transcurso de la epopeya de Foster Wallace habla de muchas drogas modernas: el alcohol, la televisión, la sociedad del espectáculo y esa pasividad definitoria que poco a poco nos está consumiendo. Una novela realmente sombría y pesimista según el autor, pero considerada por la critica y la mayoría de sus lectores como una divertida sátira posmoderna.
Dr Feelgood: The shocking story of the doctor who may have changed history by treating and drugging JFK, Marilyn, Elvis and other prominent figures – Richard A. Lertzman/William J. Birnes (2013)
Durante el primer debate que J.F. Kennedy sostuvo con el entonces vicepresidente Nixon, Kennedy se mostró activo, dinámico y encantador. Sus respuestas eran pertinentes y fácilmente venció a Nixon. El libro aborda esta historia (y muchas más) explicando lo que sucedió momentos antes. Kennedy acudió al Dr. Feelgood, quien suministró al candidato una inyección con su medicina revitalizadora la cual era realmente un coctel de drogas entre los que se encontraban grandes dosis de metanfetamina. Él, así como muchos otros famosos del siglo XX entre los que se encontraba Tennessee Williams, Truman Capote y Marilyn Monroe fueron tratados por el doctor, quien los convirtió en adictos y él mismo sufrió con su propia medicina.
–
Te puede interesar: Canciones que sólo disfrutas bajo el efecto de las drogas
