Cuando comenzó la historia del cine, era necesario escribir obras exclusivas para el medio. Al tener múltiples limitaciones, las vidas que veíamos en pantalla se limitaban a unos cuantos diálogos y acciones sencillas que pudieran filmarse. Conforme la técnica se perfeccionó, los creadores comenzaron a tomar prestados elementos de obras literarias para matar dos pájaros de un tiro: crear una película y asegurar su éxito con un trabajo previamente reconocido. Es más que claro que funcionó y eventualmente se añadieron otros trabajos además de novelas; también se apropiaron de cómics y mangas representativos.

Pero no siempre funcionó. Algunos directores y productores comenzaron a confiarse demasiado sin contar con que un trabajo literario es muy distinto a una película. Mientras que las cintas tienen inicio desarrollo y final, las novelas cuentan con varios clímax y momentos de construcción. Sólo unos pocos adaptan a la perfección un trabajo.
Los siguientes libros eran considerados imposibles de trasladar a la pantalla y sin embargo, algunos talentosos directores mostraron que nada es inalcanzable, sólo un poco difícil.
American Psycho (1991) – Bret Easton Ellis

El libro representativo que señala la banalidad de los 80. Es una obra compleja que aborda la psicopatía desde la primera persona y tiene un detalle tan increíble, que parecía poco probable que llegara a la pantalla. Sin embargo, Mary Harron se encargó de trasladarla y aunque carece del amplio sentido descriptivo de Patrick Bateman, el personaje principal, presenta la angustia desde la perspectiva ajena y es una de las mejores cintas del género.
V for Vendetta (1982-1998) – Alan Moore

Los cómics siempre han sido considerados difíciles de adaptar, tanto por su forma de narración como de presentación. Este trabajo de Alan Moore, pasó años tratando de producirse y no llegó sino hasta 2005 de mano de James McTeigue. El guión sufre unas cuantas transformaciones pero sintetiza en poco tiempo todo el espíritu del cómic y ahora es más reconocible que el trabajo original.
Watchmen (1986-1987) – Alan Moore

Watchmen es otra obra de Alan Moore cuya adaptación estaba planeada en los 90. Afortunadamente pudimos esperar y la historia apocalíptica con héroes heridos de diferentes maneras fue dirigida por Zack Snyder hasta 2009 y aunque los puristas la detestan, aún es considerada la mejor adaptación de una novela gráfica a la pantalla.
Scott Pilgrim vs. The World (2004-2010) – Bryan Lee O’Malley

La historia de Scott Pilgrim abarca seis tomos enormes llenos de aventura, locura y chicos hipsters. O’Malley hizo un trabajo espléndido llenando de detalles curiosos su obra y, gracias a la tecnología y al genio de Edgar Wright, llegó al cine justo como lo vimos en el cómic, aunque con unos cuantos cambios. La versión es tan hilarante y fiel que resulta increíble notar las similitudes.
Trainspotting (1993) – Irvine Welsh

La obra original de Welsh tiene distintas capas y la narración es absolutamente ajena a nuestro entendimiento común. Necesita unas cuantas leídas para ser entendido a la perfección y sorprende que haya llegado de una manera tan magnífica al cine. Aunque está lejos de ser el trabajo original, funciona de manera independiente e hizo su propia marca que ya todos conocemos.
Naked Lunch (1959) – William Burroughs

El protagonista William Lee, aparece en distintos capítulos con múltiples imágenes conectadas de manera insólita. Es surreal, asqueroso y es el retrato de una mente perturbada bajo el efecto de las drogas. Sólo la imaginación extrema de David Cronenberg tuvo el valor de aproximarse al trabajo y trasladar cada una de sus peculiaridades. El resultado es espeluznante e inolvidable. Las actuaciones definen por completo la narrativa de Burroughs y no existe un filme igual.
Akira (1982-1990) – Katsuhiro Otomo

Akira fue un manga publicado a lo largo de ocho años y habla sobre un futuro distópico en el que se desata la Tercera Guerra Mundial y el jefe de una pandilla, que gana poderes psíquicos después de un accidente, se convierte en el héroe y protagonista. Fue una obra que cambió por completo el género e integró conceptos de filosofía. Sus diseños complejos lo hacían imposible de adaptar, pero el anime tuvo su propia revolución e hizo historia con una adaptación que tuvo un impacto en los espectadores igual o mayor que el trabajo original.
Crash (1973) – J.G. Ballard

La sinforofilia es la atracción sexual hacia el desastre. En Crash, Ballard le añade un elemento. El protagonista se excita al ver o participar en accidentes de auto y causó demasiada controversia cuando fue lanzado. Algunos consideraron enfermo al autor y sólo David Cronenberg tuvo el valor para trasladarla a la pantalla, a pesar de que todos señalaban que era imposible. El resultado es un atractivo análisis de la psicología de los personajes y no se parece a nada que hayamos visto en pantalla.
Alice’s Adventures in Wonderland (1865) – Lewis Carroll

Cuando nació la animación se pensó que el cine evolucionaría más rápido, pero fue tan sencillo. Para que Alicia llegara a la pantalla, fue necesario que los empleados de Disney se esforzaran mucho más. La visión del director era absolutamente psicodélica y compleja pero demostró que cuando se trata del cine, nada es imposible.
Grandes directores y autores estuvieron a cargo de estos proyectos. Para trasladar una obra del calibre de las originales se necesita valor y pasión por la historia con la que se va a tratar. Crear una adaptación es hacer un homenaje y es necesario rendirle respeto al autor sin destruir su trabajo; a menos que seamos Stanley Kubrick, en ese caso, cualquier cosa puede suceder.
