Autores extranjeros que han escrito sobre México
Letras

Autores extranjeros que han escrito sobre México

Avatar of Ulisses Lujan

Por: Ulisses Lujan

28 de julio, 2015

Letras Autores extranjeros que han escrito sobre México
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Por: Ulisses Lujan

28 de julio, 2015


Para muchos escritores que han realizado viajes, los más fructíferos acontecieron en México. ¿De dónde deviene esta fascinación por lo mexicano, hasta el grado de convertirlo en obra? Los viajes, ya sean terrenos o divinos, psicodélicos o imaginarios, representan una de las fuentes artísticas más eficientes de la literatura. Un ejemplo podría ser el viaje que Dante realizó al infierno en La divina comedia, en el que busca la salvación por medio de la reconciliación del amor fenecido. En todo momento se necesita una exploración del mundo para el reconocimiento de nuestra propia imagen. Sin embargo, hay que saber realizar dicho viaje, explorar los lindes no sólo presentes en el exterior, sino los que se desenvuelven entre las más diversas atmósferas internas. Aquí me valgo de las palabras de Aurelio Asiain, en Caracteres de imprenta, cuando nos asegura que: "los malos viajeros no saben ver y ver no es una función fisiológica sino una experiencia espiritual".


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Muchos extranjeros escogieron a México como escenario o fuente de sus más diversas ideas, observaciones y destinos; entre viajes que los orillaron a la destrucción, el asombro o la dicha de haber encontrado un tesoro, el que llega a pasar desapercibido bajo la mirada autómata de los propios habitantes mexicanos. Todos los seres humanos somos extranjeros en nuestro propio país, el mexicano no es la excepción. El escritor debe convertirse en un cedazo capaz de vislumbrar, saber desentrañar qué y cómo es lo que acontece alrededor para identificarlo con el interior de las cualidades. En un país donde las costumbres, el lenguaje y las perspectivas son diferentes, los autores extranjeros han intentado escribir una semblanza más o menos fiel no sólo a nuestras propias condiciones, sino a la del resto del mundo. 


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Los primeros autores que escribieron sobre México fueron quizá los frailes franciscanos del siglo XVI, entre los que se cuentan fray Bernardino de Sahagun, autor de la sorprendente obra etnográfica Historia general de las cosas de Nueva España; fray Diego de Durán, quien escribió el Libro de los dioses y los ritos, El calendario y la más famosa de sus obras: Historia de las Indias de Nueva España e islas de Tierra Firme; fray Bartolomé de las Casas, con su relación Los indios de la Nueva España; fray Andrés de Olmos, lingüista y traductor, que escribió: Huehuetlahtolli, Tratado de hechicerías y sortilegios, Diccionario del totonaca, Vocabulario náhuatl, entre muchas otras obras; fray Juan de Torquemada, que escribió Monarquía indiana; fray Jerónimo de Mendieta con su Historia eclesiástica indiana y Cronología de evangelización; entre muchos otros misioneros e historiadores de la época. Estos podrían ser los primeros escritores preocupados por recopilar datos de una cultura que no era la suya. De esta manera, somos conscientes que la magia y la honda asimilación de la misma, proviene desde los albores de nuestra nación, mucho antes de ser "independientes". La forma en que estos frailes recopilaban toda esa información, era por medio de facsimilares y pergaminos.  


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Otro acercamiento antropológico, social y activo en nuestro país es el que realizó el naturalista alemán Alexander von Humboldt, quien hizo innumerables viajes a Centroamérica y Sudamérica, entre los que destacan su estancia en México, de donde extrajo una gran cantidad de informes basados en casi todas las zonas naturales. Hay inclusive una compilación titulada: Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente, en la que se exponen numerosas observaciones climáticas, zoológicas, botánicas, minerales y geográficas, tocante al territorio mexiquense; a parte de realizar una exhaustiva crítica (observación) del estado esclavista español y las malas condiciones en que vivían los indios. Humboldt es uno de los primeros extranjeros preocupados no sólo por las observaciones externas de un país desconocido, sino por los pilares que sostienen bajo la sombra toda una región acabada de explorar, cuantimás en aquellos años (1800) cuando la sociedad mexicana se hallaba en estado de cambios, reajustes, revoluciones. 

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La escritura realizada por extranjeros en México, no se limita en cuanto al género literario, en este caso, no sólo los diarios de viaje, la crónica, los anales o los reportes, figuran como máximos exponentes del designio viajero. ¿Qué más podría descifrar un escritor extranjero más allá de simples observaciones? La verdad es que mucho se ha escrito en el campo del ensayo, yendo más a fondo de la condición mexiquense. Ante una valorización apropiada de nuestra propia cultura, conviene hacer mención de una obra no menos importante, titulada: ¡Viva México!, de Charles Macomb Flandrau. Como nos diría Aurelio Asiain, en su obra anteriormente citada: "México fue, me parece, un espejo en cuyo reflejo pudo distinguirse y afirmarse, no sólo frente al resto de los viajeros sino frente a su país, su cultura y su clase". Es propio de un mexicano sorprenderse de lo mexicano, no estamos exentos de toda la maravilla que esconde un territorio como el nuestro. Aunque poseamos (los mexicanos) una visión de cierta forma automatizada  frente a estos detalles, no podemos negar nuestra propia condición a partir de la mirada del resto del mundo.

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Otro ensayo no menos apasionante, el cual, al ser leído por mexicanos, logramos saber muy bien de lo que el autor está hablando, es el que escribió el periodista británico Alan Riding, titulado: "Vecinos distantes". Ahí se desenmascara al ser mexicano, ahondando en lo más evidente y confuso de nuestra condición. Puede que nos sintamos extraños, reflejados en la mirada de los extranjeros, quienes expresan y evidencian mejor nuestros problemas sociales y culturales que los propios compatriotas; leer es ensayar, sin duda, un ejercicio que reafirma el pensamiento más allá de las débiles opiniones y prejuicios. Alan Riding nos asoma a la realidad mexicana desde los más diversos puntos de enfoque y nos describe como seres estrambóticos, pasionales, soñadores, agresivos y sensibles.

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Otro gran ensayo que no podría pasar desapercibido, está más vinculado a la crítica artística, sobre todo en el terreno del teatro. Es un libro bellísimo titulado: Viaje al país de los tarahumaras de Antonin Artaud, cuya tesis gira entorno a la experiencia mágica en un país como México. Artaud realizó este libro haciendo observaciones muy detalladas sobre la representación dramática de los indios para con sus costumbres. Asegura que los tarahumaras conciben el teatro y el rito en una misma disciplina; aquí en México, el teatro es una experiencia religiosa. Para Artaud, quien decía que el teatro occidental había perdido toda su magia, viviendo con los tarahumaras encontró el pulso que faltaba, la verdadera sangre de la experiencia surrealista que Europa nunca poseyó. Cuando Artaud regresa a Francia, es confinado a un manicomio,debido a esta tesis escrita durante su viaje a México.


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En el campo de la poesía nos encontramos con "Mexico city blues" de Jack Kerouac. Este libro-jazz es fabuloso, uno de los preferidos por los lectores del autor beatnik, quien decide expresarnos por medio de versos aquellos viajes que realizó a México entre los años 50, junto con su amigo William Burroughs. Este trabajo contiene, de manera abstracta, casi todas las experiencias que los dos autores experimentaron no sólo con psicotrópicos y drogas, característicos en casi toda la región mexiquense, sino con las experiencias espirituales y devastadoras que se suscitaron durante su estadía, lo que llevó a considerar el libro como una obra clásica.

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No sólo la poesía, la dramaturgia, o el ensayo figuraron como fuentes de expresiones recomendables para la conceptualización de un país como el nuestro. Más allá de las tesis y las manifestaciones de los versos, se encuentra la mampostería de la novela. Un novelista es como el fotógrafo: percibe los instantes como parte fundamental de una memoria que se reencuentra en cada imagen. La serpiente emplumada y Mañanas en México de D. H. Lawrence son una prueba de ello. La gran novela La serpiente emplumada causó gran furor al ser publicada y no es para menos, pues en ella se retrata de manera atroz nuestra condición. A través de la narrativa de Lawrence podemos pasearnos por los aturdidores semblantes del mexicano; su salvaje misterio que deviene con la orfandad de la identidad. 

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Otra novela estupenda, que fue escrita incluso en México, es "Bajo el volcán" de Malcolm Lowry. Historia semi-bibiográfica que trata sobre un paseo del cónsul Geoffrey Firmin en la ciudad tarasca de Cuernavaca. Esta novela nos revela otra mirada de México, la de un alcohólico sumido entre las alucinaciones y el amor que todo lo destruye entre más dura su encanto. El protagonista se sumerge entre las entrañas de la tierra, viaja hacia la espesura de la muerte, en un país desconocido, cuyo misterio lo sustrae y lo rebasa. Irreverente, a veces cómica, a veces trágica, esta novela de Malcolm Lowry ha causado un gran aprecio entre los lectores mexicanos debido a su variedad de significaciones y a la gran familiaridad con que los colores, los paisajes, los aromas y las voces, exhiben a un país como el nuestro.


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El trabajo más reciente, realizado por un escritor extranjero fue chileno y dos obras: Los detectives salvajes y 2666, de Roberto Bolaño. En ambas obras se plasma un México distinto, lleno de folclore y vicios, violencia y muerte. Entre las páginas de Los detectives salvajes se exponen las calles de la ciudad de México durante los años 70, cuando Roberto Bolaño (Arturo Belano) y Mario Santiago Papasquiaro (Ulises Lima), forman apenas un grupo de poetas que en el futuro serán conocidos como los infrarrealistas. La segunda novela se sitúa en el territorio norte, en Ciudad Juárez, y hace toda una semblanza de lo que ha sido uno de los casos más aberrantes de nuestra historia: los feminicidios. En ambas novelas existe un tema en común: el viaje, el lance hacia lo desconocido, condición propia de cualquier extranjero que viene a México por primera vez y queda impactado.


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Referencias: