Resulta absurdo tratar de resistirse ante el calor que empieza a devorar la piel
Letras

Resulta absurdo tratar de resistirse ante el calor que empieza a devorar la piel

Avatar of Patricia J. Dorantes

Por: Patricia J. Dorantes

12 de septiembre, 2017

Letras Resulta absurdo tratar de resistirse ante el calor que empieza a devorar la piel
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Por: Patricia J. Dorantes

12 de septiembre, 2017

La joven autora Patricia J. Dorantes nos regala otro de sus textos, con un estilo en prosa que hace uso del imaginario erótico como forma de destacar el gozo y el regodeo de la soledad, con elementos propios que describen una historia en la que aparentemente no está pasando nada pero en la que está pasando todo.


Bailando entre sombras

En la calle, la gente se sigue moviendo en una espiral que parece no tener final alguno. ¿No se cansarán ellos de llevar existencias tan monótonas? Pero en la oscuridad de un pequeño departamento, una mujer, sin pudor alguno, lentamente comienza a bailar consigo misma. Por un segundo, al darse cuenta del vacío en su morada, un escalofrío le recorre el cuerpo de punta a punta.


Resulta absurdo tratar de resistirse ante el calor que empieza a devorar la piel 0


Sin embargo, por mucho que estuviera rodeada por el silencio nocturno, al final ella sabe que no está del todo sola. En su cuerpo lleva plasmadas las tonalidades de los cuerpos que anteriormente compartieron espacio con el suyo. En cada milímetro de la habitación, aunque no pudieran verse a simple vista, yacen los delgados ecos de pasadas exclamaciones de placer. Nadie puede borrar de un plumazo la humedad que se lleva en el cuerpo y en la mente. Atreverse a hacer tal cosa sería como renegar de la naturaleza humana. A lo largo de la vida, siempre se alcanza un punto en el que resulta absurdo tratar de resistirse ante el calor que empieza a devorar la piel.


Resulta absurdo tratar de resistirse ante el calor que empieza a devorar la piel 1


Las prendas poco a poco comienzan a caer. Esta vez, no hay nadie que observe, y francamente, eso no importa. La joven sabe que no hay nada de malo en disfrutar del cuerpo propio. ¿Quién, sino uno, conoce mejor su propia geografía?

Una leve carcajada se escapa de unos labios que arden con deseo. Para satisfacer el hambre de caricias, no es necesario tener un compañero de andanzas. Únicamente se necesita olvidarse por un buen rato de cualquier prejuicio que trate de nublar la mente.


Resulta absurdo tratar de resistirse ante el calor que empieza a devorar la piel 2


Después… lo demás llega solo. El cuerpo tiene memoria, y jamás olvida cuáles son sus zonas más sensibles ante las caricias.

Lejos de las luces del alba, ya no hay sitio para escapar de la verdad…

*

Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Roberto Fioco.

Puedes apreciar más de su trabajo fotográfico aquí.

***

Si crees que todo lo que te rodea se desmorona, entonces estos poemas son ideales para cuando te sientas sola, decepcionada y herida.


Referencias: