Las despedidas marcan momentos y la muerte —que es la despedida definitiva— marca a quienes la ven de cerca. En esta carta de Karla Corral somos testigos de una despedida, el adiós a alguien que será amado siempre.

Hola,
Quiero creer que estás perfectamente. Dicen que estás en un lugar mejor, un lugar en el que te sientes plena y no dudo que estés bien. Pero dudo que me recuerdes, la verdad dudo que aún pienses en mí. Es que no sé cómo sea tu vida ahora, pero espero que donde estés me lleves contigo.
Te he echado de menos, y mientras más se acerca esta fecha más me duele tu ausencia; me duele recordar cada momento que compartimos, me duele aceptar que te has ido y que no hay marcha atrás. Sí, aún me duele a pesar de que ha pasado un tiempo; pero la verdad no es fácil aceptar que alguien se ha ido de tu vida, que no verás el brillo de sus ojos o su hermosa sonrisa, que no vas a escuchar el sonido de su voz como puedes escuchar tu canción favorita, que no estarán sus brazos para defenderte cuando las cosas se pongan difíciles. Que esa persona que tanto amas no está y no estará más en tu vida, por más que quieras y lo desees con todas tus fuerzas.
Hace ya un tiempo que cerraste tus ojos y fue como si con ellos te hubieras llevado el brillo de los míos. Tengo todo para seguir adelante, pero sigo sintiendo ese vacío que sé que no podré llenar porque te fuiste para no volver.
Fuiste la primera persona en romper mi corazón y ni siquiera fue tu intención, simplemente así tenían que ser las cosas. No sé qué haya pasado después de que partiste, no sé si sepas la falta que me haces, pero sigues en mi mente cada día.
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Algunos grandes poetas mexicanos han escrito sobre la muerte. Si te interesa conocer sus obras, te recomendamos leer a Jaime Sabines y al joven escritor Gerardo Arana.
