Carta por el “patriarcado”

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Carta por el “patriarcado”
Carta por el “patriarcado”

(I Parte)

Ataque.

Fuerza maligna,​fálica descentrada,​
penetrantemente desterradora,​
unicidad descontrolada,​
te crees padre,​
y condenas,​
sentencias,​
maltratas,​
golpeas,​
violas,​
abandonas,​
traicionas,​
vendes,​
destruyes,​
matas,​
asesinas,​
perforas,​
dañas a la tierra,​
a la madre,​
y con ella a sus animales,​
instalas fronteras,​
construyes banderas,​
forjas escudos,​
vendes armas,​
explosionas bombas,​
y arrancas de mi suelo, la raíz,​
y la presencia de la organicidad armonizadora.​

¿Te creías dios?​
¿A quién salvas?​
Eres catástrofe,​
eres mal infante,​
con un grito pretendes llamar la atención de tu madre, ​
pero la pisoteas.
¿Y a tus hijos?
¿Qué Medea nos degollé en un árbol de olivos?​
¿O lloramos en él, y nos crucificamos?​
¿O nos escondemos en la selva entre guerrilla o resistencia?​
¡Mejor! Dejemos de ser príncipes, y nos sentamos bajo una higuera.

 

¿Saco mi lanza?​
¿Desenfundo mi espada?
¿A qué Minotauro derrotaremos?​
¿A qué Goliat apedrearemos?​
Volemos entonces, y lancemos al Garfio al fondo de los océanos.​
¡Ocultémonos como ovejas!​
¡Apaguemos el programa y salgámonos de esta nave!
Sancho: Mi señor, no eran gigantes. ​
Eran tan solo unas máquinas.
Se acabaron los sueños,​
fin a los ideales.​
Terminaron las ilusiones.
Y lo “patriarcal” ha dejado de existir.​
Todo era una mentira.​
No eran los verdaderos patriarcas.​
Se derrumba la torre.​
Cae al suelo.​

 

(II Parte)

Defensa.

¿Qué es lo que te molesta, mujer?
Reclámale al falso padre,
al déspota,
al asesino,
al que aniquila,
al que destierra,
al que exilia,
al que a todos los hombres nos condena.

¿Según tú era el “patriarca”?
Demuestra su sabiduría entonces.
¿Ves?
Nada.

Eres mujer, y levántate.
Saca tu pecho. Muéstrate.
Arroja tu leche,
baña los ríos,
dale de beber a tus hijos.
¡Eres guerrera!

¡Pero cuidado!

No caigas en el sueño engañoso de las estructuras materiales,
el hombre es solo hombre,
se define en su esencia,
ojo con lo que piensas,
y lo que dices,
el que se dice patriarca,
no es patriarca,
lo parece,
pero engaña.

Patriarca y Matriarca se complementan,
se acompañan,
dios en verdad,
es hombre y mujer en esencia,
el universo es dual,
la fuerza es yin y yang,
nos descubrimos tomados de la mano,
en la infinitud de opciones y caminar
(mujer y hombre, hombre y mujer, mujer con mujer, hombre con hombre, son dos al final)

 

Y al que llamas “patriarca”,
lo reniego,
al que llamo cielo,
al que llamo padre,
al que llamo creación,
al que llamo sol,
es distinto, es diferente, es otro.
Lo desconoces.

¡Mujer, si pudiera a todas las amaría!
Para santificarme, para no desolar la maravilla,
para perdonar a todos los que mal entendieron ser hombres,
que en tu justicia te corresponde reivindicar,
por las injusticias históricas de la escritura,
por los milenios apartadas,
humillada, marginada,
y como demanda,
ya sabes cómo transformarla.

Abraza al padre,
al hermano,
al hijo,
al enamorado.

Los hay buenos,
no me incluyo,
porque no somos seres perfectos,
cometemos errores,
todos,
todas,
nos modificamos en nuestros dolores.

Caminemos juntos,
como compañeros,
como aliados,
derrotemos a ese falso patriarcado.

Después, nos amamos,
y damos vida,
al universo.

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