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CC recomienda: La tumba de José Agustín

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Por: Euan

Letras CC recomienda: La tumba de José Agustín


En los años sesenta, la cultura del país estaba muy reprimida. Se encontraba en una situación de profunda dureza y apego a las normas establecidas desde muchos años atrás. Y en la literatura se gestaba una línea de refinada técnica, habían muchas voces de belleza esparcidas en el cielo. Éstas, en su mayoría, se encontraban dominadas por los convencionalismos sociales; por aquellas normas que juzgaban lo que estaba bien y mal para exponer en el arte.

Por otro lado, existía la inquietud de establecer otras y mejores expresiones artísticas. Jóvenes intelectuales de la época trataban de hilar rutas diferentes que permitieran experimentar otro sentido al arte literario; que los lectores no sólo se extasiasen, sino que apreciaran lo real.

 Fue así como surgió “La Tumba”, una historia breve que nació hace 50 años; la lanza que abrió un caudal de nuevas emociones en la literatura, un cambio a los estilos o una renovada etapa del arte literario. Fue una pieza clave para el derrumbe de costumbres monótonas que reinaban la esfera social de México.

La tumba

Apareció un joven de 20 años llamado José Agustín, que logró lo que quizá muchos desearíamos a su edad: publicar un libro. Escrita a los 16 años, “La tumba” fue una novela que para muchos críticos fue el espíritu santo de la nueva literatura. Una original forma de hablar, entre palabras “vulgares”, con comedia, y abordando temas que se consideraban prohibidos.

Tras su publicación, obtuvo poco a poco el interés de los jóvenes, público fiel de Agustín. Todas esas dudas existenciales que se vivían fueron encerradas en las páginas del libro que narraba la historia de Gabriel Guía, un adolescente con problemas típicos de su edad, quien relata sus vivencias cotidianas, anécdotas de los personajes y sobre todo, sus transiciones emocionales.

José Agustín rompe con el tradicionalismo estructural de “Las Bellas Artes” al modificar gran parte de las costumbres literarias con pensamientos fieles a la sinceridad; la verdad sin tapujos. Hay un evidente ataque a lo establecido, un desafío a la moral. El golpe se da con un diálogo anárquico, con palabras jamás empleadas como “obesodioso”, o el señor “Nomeimportasunombre”. Hablando de sexo y el alcoholismo como una experiencia imperdible, todo se concreta con el anhelo de una vida gozable: libertinaje puro que no deja espacio alguno al arrepentimiento o la culpabilidad.

JOSE AGUSTIN ESCRITOR.FOTO:HUGO SALAZAR/EL ECONMISTA 12/DICIEMBRE/2002.

Esta novela es considerada dentro de un movimiento que fue llamado “La Onda”, una literatura urbana y revolucionaria que incluía el protagonismo de los jóvenes, el Rock and Roll y los psicotrópicos... También destacan en esta “Onda” novelas como “Pasto verde”, de Parménides Garcia Saldaña y “Gazapo”de Gustavo Sainz, que dieron voz a la juventud, y nuevos aires a la creación literaria mexicana.

En esta llamada “contracultura”, Agustín emerge como un escritor joven, con el estilo de usar la cultura popular para una clase que no es culta. Las letras para un público joven que ya traía otras formas de pensar, intereses diversos, con la idea de mostrar a los lectores que en la literatura podría haber más temas de los que se acostumbraban a tratar.

Entre estos, se ubica el de la vida banal. Es por ello que el personaje principal se lee como un chico común. De vida acomodada, estudiante de 16 años, podría considerarse “junior”. Posee todo lo que quiere: dinero, auto, lujos, libertad.   A su vez tiene el talento para escribir. Es un joven egoísta, muy mal educado, con unos padres que no le dan la suficiente atención.

En esta obra, Agustín nos traslada a una carretera, en vehículo sin frenos, acelerando cada vez más, con pausas brevísimas, casi inexistentes, donde Gabriel va dando al lector la pauta y el ritmo de sus acciones. Sin tanto manejo de palabras, profundizando en descripciones puntuales, y como ya se dijo antes, con el uso de términos que dan un toque de humor y deseos de navegar en la lectura sin resistencia a una posible pesadez o disgusto inicial.

Hay pocas obras tan atinadas y de lenguaje cotidiano como “La tumba”, capaces de leerse en menos de una hora y que realmente atrapen al lector, conduciéndolo hasta el final. Sin duda, la obra de José Agustín es el encuentro con la juventud mexicana, sin importar la edad del lector, y es una muy buena experiencia el sumergirse en dicha novela y conocer a Gabriel Guía.

Hace poco Agustín recibió un homenaje en la ciudad de Mérida, con motivo de su 70 años. En el evento se recordó su trayectoria como guionista de Cine. La temática inconfundible de sus obras, su amorío con  la actriz Angélica María, y por supuesto, el mortal ataque que significó la tumba en la literatura mexicana, que a sus 50 años aún se lee y se solicita en las bibliotecas, no por su majestuosidad como obra o por distinguirla como fundadora de aquella literatura de la “Onda”, sino porque representa el reflejo de una etapa del ser humano; la adolescencia. Cuántos más hombres y mujeres en el mundo, todos pasarán por esa edad, y la obra del viejo rebelde, como se autonombra José Agustín, no pasará de moda. 


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