Mucho se habla del amor, del desamor, de la cordura, de la locura, pero nadie habla de los psiquiátricos…
‘La Castañeda’
Si camino paso a paso
hacia mi recuerdo más hondo sobre ti,
caigo en esos montes nevados,
recorridos lenta y silenciosamente.
Como si tus manos fueran ríos
que bajan desde mi cara y labios
para adentrarse en mis laberintos
jamás transitados.

En el que el susurro y el suspiro,
emitido por tu voz,
serían algo que borrara el olvido
de lo que nunca fue amor.
Después de todo, me reviste,
riegas mi cuerpo con tu brisa,
como dejando huella donde estuviste,
clara, firme y efímera.
Brisa… así, ligera,
ni tan apasionada y furtiva,
como para ser tormenta
cristalina para ser bebida.
No tan insignificante,
para pasar inadvertida,
sin rastro importante
elegante y sencilla.
Tus ojos que me miran,
en el sentir del éxtasis
que en ti encuentra síntesis,
deslúmbrame sin medida.

Hasta tocar las puerta de mi alma,
en las que se esconden los misterios,
de ésta, una vida desolada
como el vino y sus viñedos.
¿Serás capaz
de quedarte conmigo?
Contesta,
estoy sintiendo alivio.
¿Serás capaz
de desnudar mi mente?
Responde,
se me va el presente.
¿Serás capaz
de no mirar atrás?
Contesta,
sólo hay una oportunidad.
¿Serás capaz
de hacerte cargo de mi felicidad?
Responde,
el doctor está por llegar.

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Las fotografías que acompañan el texto pertenecen a Bruno Dantas.
