El joven poeta Kael Palacios explora las posibilidades de lo exquisitamente fantasioso y onírico en las minúsculas escenas cotidianas de la realidad más próxima que pudieran ocurrir a cualquier hora y en cualquier espacio, con un dejo de erotismo y romance, en el contexto del profundo desamor. Disfrútalo a continuación.

Cuando Susana despierta, se sublevan los ejércitos
se tiñe el mar de rojo y se crean nuevas estrellas
ella es la cúspide de todo lo bello
el clamor de la mañana más clara
el oxígeno sagrado, el respiro de las diosas del amor
mi talismán cardiaco
en rigor de la luz y de las estrellas.

Susana me hiela cuando me mira
detiene los relojes y los amaneceres
es un primor incandescente
un pimpollo de aromas y canela
no surge en la nada, pues lo es todo
y conquista el aire con su mirada eterna.

Con su presencia invierte las leyes y reduce mi alma a amor puro
con su piel de avena genera la vida
y construye en mi mente un futuro pleno
Susana es la buena estrella
es el único resquicio de un pecho en llamas
es mi efímera consciencia
en un mundo de sombras.
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Las imágenes que acompañan al texto son propiedad de Luca Filippini.
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El amor es eso que nos motiva a levantarnos felices, a vernos al espejo con una sonrisa, a desear hacer lo correcto, por eso, estos poemas sólo los podrás dedicar a quien verdaderamente amas.
