El siguiente texto de Irinea Buendía que te compartimos se convierte en un grito en medio de ese silencio que nos han obligado a guardar, cuando en nuestro país matan a siete mujeres todos los días:
Poner silencio al silencio es como cerrar los ojos en la oscuridad… Nada cambia y de nada sirve.
La violencia de género ha venido amparada por el silencio de quien oía y callaba, por el dolor
de quienla sufría y era silenciada, por la impotencia de quien hablaba y no era creída…
Hay silencio en la voz y silencio en la escucha conforme se desmorona la vida de las mujeres bajo
los golpes de los violentos.
Quien posee autoridad tiene el relato en una mano y el silencio en la otra para usarlos a su
conveniencia, por eso el machismo y los agresores han podido contar sus historias y presumir
de hombría con palabras que la sociedad ha integrado como parte de la normalidad.
En cambio, las mujeres que las sufrían nunca han podido ir más allá del sonido del llano ni de los barrotes hechos de lágrimas.

Porque el silencio es miedo, pasividad, distancia, vergüenza, concesión, dolor… y todo ello se traduce
en más violencia. Si no hubiera silencio entre cada uno de los golpes machistas que asesinan,
sus autores no podrían cruzar la distancia que los separa de sus víctimas entre la impunidad y la invisibilidad.
El silencio mata más que los golpes, y no queremos que continúe ni vamos a callar un minuto más…
¡Se acabaron los “minutos de silencio”!… Ahora se oirán nuestras voces, nuestra acción contra los violentos y el machismo que los mueve como marionetas.
Vamos a cambiar el silencio por las palabras, la ausencia por presencia, la pasividad por acción,
la distancia por cercanía. Sustituiremos la posibilidad por la realidad, la injusticia por la justicia, la soledad por compañía, la mentira por verdad.
Haremos de la teoría práctica, del guiño mirada, de la renuncia denuncia, de la pesadilla sueño, y de la desigualdad igualdad.
Trataremos la paz y expulsaremos la violencia, devolveremos el calor robado y sacaremos la fría amenaza, pondremos luz y apagaremos las sombras, y será la ilusión quien sustituya a la tristeza de la desesperanza.
El silencio es el ruido de fondo del machismo y su violencia, y ahora lo vamos a callar con el “ruido” de la democracia y la convivencia, con el sonido de la acción frente a la injusticia sangrienta de las violencias machistas…
No se trata de una iniciativa más, se trata de un posicionamiento firme y decidido para hacer de cada día razón, y de cada razón un motivo para la Igualdad.

La “Marcha contra las violencias machistas”, el machismo y sus violentos han asesinado a más mujeres.
El machismo no se va a detener ni va a silenciar su lenguaje habitual de la violencia, pero la sociedad sí puede hacer que se calle gritando más fuerte que él los valores de la democracia.
Por eso te necesitamos. No podemos ante cada feminicidio ni ante cada día de desigualdad con más silencio, ni tampoco esperar a cada feminicidio para responder…
Son ya demasiados siglos de silencio y pasividad.
Quien calla otorga y no le vamos a otorgar más días al machismo. Vamos a acabar con el cómplice de los violentos, con ese silencio que impone a sus víctimas y con el que guarda la sociedad ante el drama de la violencia de género.
Necesitamos tu voz, tu palabra, tus gritos, tus sonidos, tu ruido, tu “no-silencio”…
Machismo es tiempo y silencio, y hemos decidido no darle ni un minuto de silencio más…
Yo no me callé, mi familia no se callará, ¿tú que decides?

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¿Por qué México no quiere a las mujeres que por eso las mata? En este texto te compartimos las estadísticas alarmantes de cómo es que nuestro país no hace nada para frenar los feminicidios.
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Las fotografías pertenecen a Mayra Martell.
