Comprendí el drama, de verdad... La cortesía ardiente... la sabrosa melodía, profunda...Visiones y más visiones para cascársela…

Cuba.

Todo el cachondeo se respira entre barrios y ambientes. De llegada a La Habana, lo primero que se aprecia es el sexo en el aire seco. Se admiran culos bamboleándose y hombres "Daddy Yankees" y "CR7" al por mayor, entre las calles, los bulevares y los locales diversos. Los fantasmas  se han vuelto a aparecer en forma de mujer. Uno va a buscar la paz entre el infierno colectivo. La pobreza se ve con brillo y desnudez total. Cacharros bien arreglados, carcachas destrozadas que andan por obra y gracia de la suerte. La mano de Fidel mueve la cuna en el silencio. Ha trastocado toda la isla. De alguna manera se han acostumbrado a padecer el régimen que profesa el "Hasta la victoria siempre". La gloria de un puñado. El fracaso de varias generaciones que cultivan la creatividad por necesidad .

A pesar de todo, la tristeza no ha arrancado el brillo de las almas por seguir viviendo. Desde que arribas al aeropuerto te das cuenta de la división de clases. Los turistas son una elite que se venera y respeta. Los cubanos son la perrada de un socialismo que desde hace años ya dio de sí. Demostrado en todo el orbe, el fiasco de la repartición de pobreza no ha rendido dividendos. Sólo las putas motivan. No es que sea un promiscuo, es que ante tanta carencia, indiferencia del gobierno y manoseo del capital exclusivo concentrado en hoteles de gran lujo, no me queda más que mezclarme entre la verdadera Habana: aquella que lucha a diario por lograr un sustento como sea.

 He conocido un tipo dispuesto a pasearme por la ciudad a un precio módico en comparación con el capitalismo y ruindad mexicana. Me pasea por lugares y atmósferas recónditas a la vista del turismo tradicional. Me adentro hasta el fondo del abismo y me encuentro con lo mejor de la perdición:

Mujeres. Como siempre, el principio y final de todo. Se rinden ante la carencia, hacen lo que sea necesario para llevar un poco de esperanza en forma de leche, pasta, calzoncillos y mas chácharas. Todo es servilismo cínico y abierto. 

cuba
Fotografía por Alan Yee


Descubrí un par de chicas listas para lo que venga. Me proponen fiesta sin reserva. Débil y mojigato yo, acepto la oferta a precio accesible. En mi posada, una casa adaptada a hostal, convivo con la familia que allí reside y otros paseantes. En ese espacio me dejo llevar por todo lo que venga. Las féminas me susurran al oído: "mi amol". Se encueran y desnudan sin pudor alguno. Una jovencita de unas dieciocho primaveras me folla como si tuviese cuarenta años. Su maestría se ha forjado en la ignominia. La otra, una madurita que no rebasa los treinta y cinco me succiona con ganas. Amanecemos abrazados. La Señora de la casa me llama a desayunar. A ellas, las putas arriesgadas, ni las mira ni saluda. Les pide, eso sí, su carnet de identidad por aquello de que no le acusen de tráfico de blancas los cabrones de migración. Todo esta controlado aunque parezca que nada pasa.

El tipo que me lleva a todos lados me advierte de las bondades y peligros de su tierra. La moneda local no es la misma que la extranjera. El peso cubano, por los suelos. El "Cuc", la moneda extranjera que así se nombra le lleva 25 pesos. Para que te des una idea, el sueldo de un médico decente y apto esta sobre los 50 cuc, lo que equivale a $850.00 pesos mexicanos. Eso sí, el doctor debe de estar por lo menos 5 veces al mes de guardia corrida, además de su horario de 12 horas diarias. Toda una jornada exhausta. Si sacas cuentas, una buena muchacha que comercializa sus carnes y besos en una noche infame se lleva sus 50 cuc por sesión. Si yo hubiese nacido en esta tierra haría lo mismo y un poco más. Desgraciados y agraciados. Gente linda y oprimida. Hombres desobligados, mujeres gritonas, decididas e interesadas. Cosa natural ante los hechos expuestos. 

Por tradición y curiosidad me fui a sentar a La Bodeguita del Medio. Cerdo con arroz y frijoles. Un par de mojitos, unos sones adaptados y se acabó. Sobresalen pues los culos prominentes, el zorreo descarado, el atosigamiento masculino por vender lo que sea y por donde sea.

Me gusta el descaro y el cinismo. No obstante que acá en esta isla no distingues el cachondeo del pavoneo, ambos cercanos y muy similares. Guapos por doquier, hombres y mujeres se pierden ante la necesidad constante. Por ahora mis Cuc son mi belleza. En este momento me encuentro bebiendo ron con cola, mañana será otro día. Todo seguirá igual. Ahora se desarrolla, según dicen los lugareños, la convención y coqueteo comercial con los Estados Unidos de América. La gente espera mientras en la televisión pasan algunos pasajes históricos del comandante Fidel. Acá esta prohibido hablar del susodicho. A mi ni me impresiona ni me amedrenta, seguro porque no nací en esta tierra. Sin embargo, en este ciclo es una vergüenza ver a un pueblo desconectado de un mundo, aunque atroz y despiadado, que no descansa en el reloj de la historia. A pesar de todo, los cubanos sonríen y levantan la mirada. No es por dármela de meloso y tierno pero ante una humanidad indiferente, descarnada y jodida, ver a un pueblo seguir adelante a pesar de que sobreviven con el cuello apretujado y aplastado es digno de admirarse. Ellos son los que encarnan el dicho de los falsos revolucionarios: ¡Hasta la victoria siempre!


Referencias: