Este cuento es otra de las maneras en las que se intenta hacer escuchar la voz de las ausentes y de la situación que vivimos en la actualidad; continúa leyendo…
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Recuerdo cuando conocí a mi papá con sus enormes ojos, su sonrisa dulce y su voz suave y tranquilizante, y es que lo recuerdo porque apenas pasó hace cinco meses. Pidió que me sacaran, me tomó en sus brazos y soltó la frase:
“Eres la beba más hermosa del mundo”.
Cuando íbamos en el auto me habló de mami: tu mamá es la mujer más hermosa del mundo, ella te va a cuidar, te va amar siempre, yo no viviré con ustedes por ahora, pero nos vamos a ver seguido en casa de ella, te va a encantar. Te hemos esperado desde hace mucho tiempo”.
A ella la conocí al otro día: hermosa, adorable, dulce, olía muy muy muy rico, corrí hacia ella y me abrazó tan fuerte que sentí su corazón unirse con el mío; la amé desde ese día y todo era una aventura: la casa, la comida, dormir con ella todos los días. Hacíamos su tesis los viernes, los lunes me dejaba muchos premios para que no la extrañara, los miércoles y viernes venía papi a la casa y salíamos los tres los fines de semana a caminar, comer, jugar en el pasto y al doctor.

Cuando mami y yo salíamos ella siempre llevaba un bate, cuando le preguntaban que si era para pegarme ella respondía que no, que era para defenderme de personas malas. No entendía qué quería decir eso, hasta que un día escuche a la abuela hablando con el tío: “… no es exageración, imagínate que intentan quitársela, o le quieren hacer algo a ella, prefiero que lleve con qué defenderse a que les pase algo”, entendí entonces que había personas que querían hacerle daño a mi mami o a mí, me da miedo verla salir al trabajo sin el bate, va cargando muchas cosas y creo por eso no se lo lleva.
Un día, al sonar la musiquita con la que nos despertamos, sentí algo raro en mi pancita y muchas ganas de estar con mi mami todo el día, pero era día de trabajo; ella se iría y no se llevaría el bate así que antes de que se fuera corrí por él y me dijo: “amor, no va a pasar nada, mami va y viene”.
La abuela llegó, no quise comer, seguía teniendo la pancita revuelta, y cuando pasó la señora con la chicharra del pan me di cuenta que mami no había llegado. Cuando llegó el tío ya era muy noche, mami no contestaba su teléfono —eso decía la abuela mientras lloraba—. Entonces me di cuenta que todo era muy grave cuando vi llegar a papi, al abuelo y a mis abuelos por parte de papi, nadie sabía nada de mi mamá. No comí ni dormí.

Ahora duermo con la abuela, aunque ella llora y pregunta:” ¿dónde está mi hija?”
Yo la extraño mucho, sueño con ella y con su olor, hemos salido a pegar unas cosas con su foto, pero no regresa. Mi papi viene a verme y llora conmigo, no me quiere llevar a su casa porque dice que mi abuela me necesita mucho.
Ayer cuando todos estaban durmiendo vi cómo se abrió la puerta y entró una luz grande, cerré mis ojitos y era ella: “Mi amor, ven acá, deja de llorar, yo estoy bien, falta mucho tiempo para que estemos juntos otra vez “, dijo mientras miraba a mi abuela y al tío, “tienes que ser muy fuerte, portarte muy bien, comer a tus horas, debes hacer pipí y popo en tu bañito, no bajarte de las banquetas, cuidar a papá y darle muchos besos y siempre, siempre, llevar el bate…”; me abrazó y ya no sentí su corazón, pero fue un abrazo tan rico. “Tengo que irme, pero una vez al año vendré a verte, mi niña, cuando a tu naricita llegue este olor – me acercó una flor- es porque vendré”.
Me dio un beso y desapareció.
Hoy por la mañana llegó un señor y dijo que ya habían encontrado a mi mami, que estaba muerta. La abuela gritó y lloró muy feo. Llegó mucha gente, la abrazó y la besó, pero ella sólo quería estar conmigo.
Yo no sé qué es eso, mami nunca me habló de eso, pero papi me dijo hace rato que mami está en el cielo y que me va a cuidar siempre, que aunque yo soy una cachorra ella es mi ángel de la guarda.

No sé porque hay personas malas, pero ellas me quitaron a mi mami y seguro a muchas mamis más. Me siento triste y quiero morder todo a mi paso para que se me quite, pero la abuela está tan triste y el tío tan enojado, que mejor me quedo quieta con mi papi.
Ya quiero oler esas flores, ya quiero ver a mi mami aunque sea un día.
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Hay que hacer una reflexión sobre lo que sucede en la actualidad; llegar a ella se logra a través de la información y consciencia, por eso te compartimos La violencia normalizada y la desconfianza han roto el tejido social en México.
