El arte de la desnudez amarga
Letras

El arte de la desnudez amarga

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Por: Rodrigo Palau

30 de marzo, 2016

Letras El arte de la desnudez amarga
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Por: Rodrigo Palau

30 de marzo, 2016


El arte de la desnudez amarga

Te quedas dormida con los ojos abiertos, en el café donde nos encontramos. Eso me permite verte, apreciarte sin que te des cuenta. Empiezo con los cabellos rubios, suaves y compasivos, sostenidos por una diadema de colores que dan juego a tus ojos verdes, de pestañas largas e intensas, convirtiéndose en la siguiente estación. No sé a dónde miran, me entra la duda e intento resolver qué es. Veo a una mujer empujando la carroela mientras se decide qué fruta comprar; un hombre de estatura alta caminando a pasos lentos, observando los grandes edificios mientras sujeta entre sus manos una cámara; un niño pasando entre las filas de los coches, parados por el rojo del semáforo, con un bote de unicel. Concluyo que no observas nada, sino que juegas en tu mente.

Regreso la mirada, ahora paro en la parte carnosa de tu rostro, de color artificial, violeta para ser exacto, lo cual me gusta, y me dan ganas de despertarte acercando los míos. Subo un poco y ahí está, hecha a cincel, perfecta, aquella que alimenta a tus pulmones. Todo en conjunto, agregando el dorado de tu piel, provocan la curvatura de mis labios y que la gente vea mis dientes. Pienso en despertarte, pero decido en observarte más.

Aquellas redondeces, que no son pobres ni exuberantes, son perfectas a la complexión de tu cuerpo y hacen que el hombre desee hacerlas suyas. La mesa me impide continuar, sólo me permite ver poco de tus piernas, protegidas por esas mallas deportivas que se ajustan a tu tamaño y puedo ver marcada la figura de la concepción. Admito que comienza a hincharse mi pantalón. Una brisa de aire empuja aquel perfume que me hace cerrar los ojos. Suspiro y espero varios segundos. Decido despertarte pasando la palma de mi mano enfrente de tus ojos. Reaccionas ipso facto, pestañeas un poco y diriges tu mirada hacia los pies.

–¿Qué pensabas amor?

-Ya no quiero seguir, creo que tenemos que hablar....


Referencias: