El día que por fin pude olvidar a mi ex
Letras

El día que por fin pude olvidar a mi ex

Avatar of Cintia Carranza

Por: Cintia Carranza

5 de septiembre, 2017

Letras El día que por fin pude olvidar a mi ex
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Por: Cintia Carranza

5 de septiembre, 2017


Existen pequeñas señales en nuestra vida cotidiana que al analizarlas, nos hacen caer en cuenta de que hemos superado ciertas heridas que nos hicieron daño alguna vez:


Hoy volví a caminar por aquel andador que recorría todas las tardes hace dos veranos. El cielo gris ya no es protagonista. Mirar hacia arriba ya no es una plegaria de nostalgia, sino una oración de agradecimiento, pero no es por ti.


Me quedé sola después de mucho tiempo, y ya no sentí ese hueco en el pecho que me hacía llorar. Miré películas cursis y los suspiros ya no fueron por tu ausencia, sino por la de un amor bonito que seguro me espera en algún lugar; además, pude escuchar mi música favorita sin querer cantarte.


El día que por fin pude olvidar a mi ex 1


Encontré tus cartas, si así le podemos llamar a los pedazos de papel en los que escribías pequeñas líneas de buenos deseos, las leí y no deseé volver a aquellos fugaces días en los que podía tenerte. Después, subí a la azotea, fumé un cigarro como lo hacía en aquellos días, sólo que esta vez no necesité de tequila para amortiguar el dolor tu recuerdo.  


Diciembre ya no duele. Puedo pasar esas fechas —las que alguna vez fueron nuestras favoritas— sonriendo, soñando, disfrutando… sin ti. Ya no anhelo mirar el brillo de las luces que iluminan la ciudad, reflejadas en tus pequeños ojos que algún día fueron mi luz.


Han pasado cosas importantes, pero ya no siento la desesperación de correr a contarte, ya no eres a quien escribo para que festejes mis logros o a quien doy los buenos días, tampoco eres mi último pensamiento por las noches.


El día que por fin pude olvidar a mi ex 2


Para salir a pasear ya no eres mi opción, hoy puedo hacerlo sola, la ilusión de que aceptes verme o la esperanza de encontrarte en los lugares que frecuentábamos, desapareció. Ahora camino por las calles sin extrañarte.


Peleo, hago berrinches, reclamo, lloro, río, pero ya no es contigo ni por ti. He imaginado cómo sería mirarte de nuevo, tal vez sea la prueba final. Por lo menos en mi mente, en ese encuentro, mi corazón ya no se acelera, ni mis brazos buscan tu cuerpo, tampoco hay dolor o reclamos. Sólo una pequeña sonrisa en señal de que estoy en paz con tu ausencia y, en definitiva, agradecida de que hayas formado parte de mi historia. 


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Así como dejaste ir por fin a la persona a quien amaste alguna vez, y ahora te encuentras con la posibilidad de abrir tu corazón a un nuevo amor, estos poemas sensuales se los puedes susurrar al oído para conquistarle.


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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Mauricio F. Corridan.



Referencias: