El amor y el placer imaginarios también se sienten
Letras

El amor y el placer imaginarios también se sienten

Avatar of Cultura Colectiva

Por: Cultura Colectiva

6 de septiembre, 2017

Letras El amor y el placer imaginarios también se sienten
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6 de septiembre, 2017



Si hay algo de lo que podemos estar seguros en la poesía hispanoamericana contemporánea es que Nicanor Parra (1914) marcó un antes y un después. Con tan sólo 21 años de edad, el poeta chileno cuestionó lo que había establecido el canon literario de su país, pronto este cuestionamiento tomó forma de poesía y en la mente del joven se planteó lo que hoy conocemos como 'antipoesía'. El estilo creado por Parra se convirtió en una evidente oposición a los cuatro grandes de la poesía chilena del siglo XX: Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Pablo de Rokha; no porque la antipoesía fuese mejor o supusiera en sí misma una ruptura de toda norma, sino porque recontextualizó la belleza en un lenguaje de uso común. Un antipoema se construye a sí mimo a partir de esa necesidad de transmitir un mensaje o retratar una estampa de la vida diaria sin necesidad de adornarla; la poesía surge de la cotidianidad y se materializa en el lenguaje coloquial, en el humor y en una versificación sencilla.


A propósito del cumpleaños 103 de Nicanor Parra —celebrado el pasado 5 de septiembre—, te compartimos uno de sus poemas en los que el ritmo de las palabras nos permite tocar con la voz un sentimiento que sólo había vivido en nuestra imaginación.



El amor y el placer imaginarios también se sienten 0



EL HOMBRE IMAGINARIO


El hombre imaginario

vive en una mansión imaginaria

rodeada de árboles imaginarios

a la orilla de un río imaginario


De los muros que son imaginarios

penden antiguos cuadros imaginarios

irreparables grietas imaginarias

que representan hechos imaginarios

ocurridos en mundos imaginarios

en lugares y tiempos imaginarios


Todas las tardes tardes imaginarias

sube las escaleras imaginarias

y se asoma al balcón imaginario

a mirar el paisaje imaginario

que consiste en un valle imaginario

circundado de cerros imaginarios


Sombras imaginarias

vienen por el camino imaginario

entonando canciones imaginarias

a la muerte del sol imaginario


Y en las noches de luna imaginaria

sueña con la mujer imaginaria

que le brindó su amor imaginario

vuelve a sentir ese mismo dolor

ese mismo placer imaginario

y vuelve a palpitar

el corazón del hombre imaginario.



El amor y el placer imaginarios también se sienten 1



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Escribir y leer poesía es una forma de sanar el alma. Si quieres leer más poemas de amor y desamor, te invitamos a que conozcas a los autores de los poemas para los que se resisten a superar las decepciones y los poemas para los que no quieren olvidar.





Referencias: