Que para ser presidente u obtener un cargo político importante no hace falta tener conocimientos profundos en algún campo del saber humano, es una verdad que la mayoría de las personas aceptan sin ningún titubeo. Los ejemplos sobran. La rampante ignorancia del grueso de los líderes que gobiernan al mundo (muy especialmente en Latinoamérica) es atrevida y sale a relucir cada que encuentra una oportunidad, entre discursos ensayados, preguntas incómodas, improvisaciones o cualquier acción que signifique un escenario no planificado por los asistentes del político en cuestión.
De la misma forma que un astronauta en el espacio sin traje espacial ni casco se quemaría por los rayos ultravioleta y la radiación solar, un político entre tanta vacuidad discursiva, sin el control de cada una de sus palabras por un equipo de profesionales, terminaría frito y replicado por millones de burlas en las redes sociales. No sería la primera vez que ocurre en nuestro país.
Richard Müller es profesor y físico de la Universidad de Berkeley. Hace más de diez años, el catedrático decidió crear una nueva materia llamada “Física para futuros presidentes”. ¿Cuál fue la motivación de Müller para ese curso?

Después de conversar con distintos representantes de las facciones políticas en los Estados Unidos, el físico advirtió el bajo nivel en conocimientos científicos sobre temas prioritarios para cualquier gobierno, desde la utilización de las distintas fuentes de energía, las estrategias en cuanto a los recursos naturales e incluso un tema tan decisivo como el cambio climático. ¿Por qué las cámaras de representantes comunes, sin importar el sistema político representativo, están llenas en todo el mundo de abogados, administradores y economistas? ¿Acaso esas son las únicas áreas del conocimiento importantes para el desarrollo de la humanidad? ¿Dónde están los científicos, médicos, artistas y demás profesiones y oficios que forman parte de la sociedad?
“En realidad, la ciencia tiene por naturaleza la conservación del conocimiento y sobre todo, su difusión a través de medios inteligibles para la mayoría de las personas”.

A partir de la premisa anterior, Müller plasmó las enseñanzas de sus cursos en un libro, titulado “Física y tecnología para futuros presidentes”. En él, como es de esperar, el físico deja a un lado las complejidades matemáticas y se dedica a desgranar las aplicaciones de los temas en ciencia y tecnología indispensables para un político. Se trata de un manual práctico sobre los conceptos que gobiernan y suponen el futuro del mundo, como el microchip, cómo funcionan las ondas electromagnéticas, el Internet, los distintos tipos de energía y sus consecuencias o qué es el efecto invernadero y cómo se produce. La ciencia no es solamente eso que se enseña en las aulas, con un lenguaje especializado y difícil de explicar, con un montón de cálculos y operaciones de matemáticas cuyo significado ignora la gran parte de la población que no está familiarizada en esos campos del saber. En realidad, la ciencia tiene por naturaleza la conservación del conocimiento y sobre todo, su difusión a través de medios inteligibles para la mayoría de las personas.

No se trata únicamente de acumular años y años de estudios y hablar de la pedantería propia de la academia, sino de lo contrario. Crear un vínculo entre la complejidad de los conocimientos científicos y la promoción de los saberes al grueso de la población de forma sencilla, es una misión igual de importante para la ciencia que combatir los estragos del calentamiento global o encontrar la cura a enfermedades crónicas.
“La iniciativa de Müller pretende modificar la lógica burda en que se basa la política, revitalizando la diversidad de saberes dentro de los que toman las decisiones en pos de alcanzar un mejor futuro como sociedad”
La política actual está podrida por dentro. Es tal la aversión de los jóvenes a la política, el desencanto por la posibilidad de conseguir un entorno mejor, que muchos actualmente se declaran con justa razón apolíticos, debido a la náusea que provoca el asqueroso espectáculo en las esferas más altas de la política a nivel nacional y mundial a pesar de que no entiendan que el apolitismo es también una posición política conservadora, tanto como pasar por alto las decisiones que afectan a nuestra vida individual y en sociedad. La iniciativa de Müller pretende modificar la lógica burda en que se basa la política, revitalizando la diversidad de saberes dentro de los que toman las decisiones en pos de alcanzar un mejor futuro como sociedad.
Para seguir con el contexto sobre estos temas, puedes leer El Internet y su impacto económico y político. Si buscas olvidarte por un rato de las cuestiones más complicadas y leer un libro breve pero muy enriquecedor, no dudes en seguir las recomendaciones de estos 10 libros que puedes leer en un fin de semana y que te harán reflexionar.
