Ella se mueve

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Ella se mueve
Ella se mueve

El amor no se mueve, permanece estático hasta el momento indicado. A veces se confundo con chispazos, pero el verdadero produce una explosión que ciega todo y parece detenerlo todo. Así es este poema de Carlos Pérez.

Ella se mueve - ella se mueve

Ella se mueve sin que sepa que la veo,

como se debería mover

sabiendo que la estoy viendo.

Ella se mueve,

ella se mueve,

se mueve,

ella se mueve.

Ella se mueve sin que la vea.

Ella se mueve de la forma en la que me gustaría que se moviera

si supiera que la estoy viendo.

Ella se mueve, ella se mueve.

Ella se mueve, se mueve.

Ella se mueve como si nadie la estuviera viendo.

Ella se mueve como si yo fuera una de éstas sillas de madera oscura,

como si sobrara en este cuarto,

ella se mueve alrededor de mi como esquivándome,

como ahorrando el espacio que no le presto,

ella se mueve,

se sigue moviendo.

Ella no está bailando,

está trenzando con sus caderas en el aire

mis miradas.

Ella no está bailando,

se está deshaciendo en movimientos

y en movimientos se va volviendo a tejer.

Ella no está bailando, está dibujando con su altura.

Ella se mueve,

se sigue moviendo,

ella se está moviendo.

Ella sonríe.

No,

ella no sonríe,

ella se pone la sonrisa

que flotaba en el aire cuando giró por ahí.

Ella gira, gira.

Ella se mueve.

Su cabello trata de alcanzarla,

pero ella se mueve.

Sus ojos tratan de sacarla de este cuarto,

pero ella se mueve.

Su cabello va más lento y sus ojos van más rápido que ella.

Ella se mueve.

No dejará que nada la alcance,

ni el tiempo,

ni mi mirada,

ni su cabello.

Sus manos acarician el aire.

El mismo aire que respiro.

Ella se muere.

Se muere.

Ella se va muriendo poco a poco.

Deja de bailar,

deja de acariciar el aire con sus manos,

de ponerse la sonrisa,

de dibujar con su estatura.

de huir de su cabello.

Se muere.

Ella se muere.

Y sigo siendo el mueble en este cuarto vacío.

Esta silla de madera oscura.

Este aire.

Ella se muere.

Y no puedo hacer nada por detener su caída.

Ella cae.

Ella me convirtió en mueble,

Y ahora, ella tampoco se mueve.

***

La fotografías que acompañan a este poema en texto y portada pertenecen al fotógrafo Alessio Albi, puedes conocer más de si trabajo en su página oficial.

***

Si el amor te tiene cegado, seguro amarás estos poemas tanto como tu pareja.

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