Enigma Colectivo

Enigma Colectivo

Por: Andres -

reflexiones sobre la cultura
No nos pertenecen las ideas ni las cosas en conjunto, tan sólo poseemos un poco del tiempo que corre de entre nuestras manos y marca nuestros párpados a través de la curiosa atención hacia este mundo y sus peculiares formas. Todos los siglos que se han marchado llevan a su paso genialidades creativas además de mediocridades asiduas propias de cada época. Las artes, costumbres, formas, lenguajes, expresiones, decadencias, coincidencias, convivencias, influencias, estilos, sabidurías, eventos y todas las expresiones que se suscitan en la condición humana conforman un espectro de la consciencia individual y colectiva. Es a través de una condición general como se puede analizar un pensamiento individual desde un plano social. Aspectos psicológicos aislados se "cuecen" aparte.

En la sombra del anonimato pueden suceder todo tipo de creaciones dignas de reconocimiento en gran medida. A la luz expuesta, también, surge la genialidad a través de una imagen, algunas palabras, una secuencia de escenas, un movimiento corporal, sensorial, y todo un conjunto de elementos que conforman una obra única e inesperada como tal. Los exponentes y expectantes son amantes necesarios, confidentes obligados. No hay obra que valga si no hay observador que contemple.


¿Qué significado tiene una puesta en escena efímera si no hay público cautivo a quién mostrar y con quién interactuar?

¿Para qué tantos escritores de culto si no hay adeptos o seguidores?


No se explican egos desbordados (ridículos y pequeños, por cierto) sin los propicios corazones fervientes, leales, que sigan de cerca los movimientos de aquéllos a los que veneran por la osadía de sus ideas. Es parte de un proceso, la creación a partir de la contemplación y reflexión.

Somos, como tal, humanos que formamos contextos a partir de lo que vemos, sentimos, creemos, soñamos, pensamos e imaginamos. Unos más creativos, otros más aletargados, unos más viven dormidos. Todos coexistimos y conformamos una cultura que nos define e identifica, guste o no.


En un mundo cada vez más abierto, global y vertical, el lujo cultural ya no es un privilegio de clases. Sin duda es un derecho colectivo.

Hoy estamos aquí escribiendo una historia en conjunto: espectadores, realizadores, fotógrafos, observadores, cineastas, músicos, críticos, artistas visuales, escultores, diseñadores, actrices, bailarines, consumidores, homosexuales, heterosexuales, de todo y para todos sin límites. Compartimos una época única e irrepetible. El tiempo sigue su marcha mientras la algarabía no cesa de rugir con fuerza. En todas partes, en todo momento, surgen tendencias de índole incierta a propuesta novedosa. Ignoramos si llega para quedarse un par de días o una semana entera. Tal vez un siglo mensual o una eternidad anual. El mundo cambia a un ritmo vivencial atemporal. Aún así lo que fluye con el paso del tiempo y del viento es la emotividad pura, las ideas corrientes, la imaginación incontenible, además de las cloacas repletas de ratas merodeando en los subterráneos citadinos de las gélidas noches solitarias en las que creadores fervientes, creyentes en planos adyacentes, se aferran a sus ideas que encausan con rabia necia hasta convertirlas en parte de una realidad, inspiración o emulación reflexiva social inmediata o posterior.

Es la energía creativa, la expresión de las ideas a través de las formas, la que nos ayuda a comprender fondos. La interpretación de expresiones multiculturales en este anfiteatro mundial nos acerca cada vez más como individuos a otros grupos que se adhieren a las elecciones expuestas que atraen, seducen, cautivan e impactan.

En un mundo cada vez más conectado, ataviado por la prisa, la inmediata ocasión para presentar hechos, sucesos, ocurrencias e ideas variopintas diversas nos pertenece en el momento preciso. Estamos en el budismo desnudo, "es ahora o ya no fue ". La creación, la concreción, la proyección y un poco la exposición de alguna idea, concepto, sueño o inquietud junto con el tiempo son nuestros. Una vez que se sueltan al viento adquieren vida propia y pasan a las filas de la sociedad en conjunto y en común. Ahora dejan de pertenecernos para buscar sus sitios de interacción y ecos de respuesta en mundos y subculturas inimaginables para algunos, predecibles para otros. Este mundo es un enigma y aun así sigue creciendo. Por ahora formamos una cultura colectiva conceptual que va en aumento y pide más.

Referencias: