La vida está llena de viajes que muchas veces no elegimos, flotamos como flores en el agua y la corriente suele alejarnos de aquellas personas a quienes hemos amado. Pero siempre hay un viaje de regreso, siempre hay un invisible hilo que nos une a aquello que fuimos. En el siguiente poema de Antonio Hernández este viaje de vuelta tiene nombre.

UN BOLETO PARA EL SIGUIENTE VIAJE
Posiblemente te vayas y posiblemente el viaje sea largo,
tal vez te demores mucho tiempo en regresar a esta estación de tren,
tal vez en el viaje conozcas personas maravillosas
y puede que durante un tiempo alguien te acompañe en el viaje.
Sé que al comienzo te escribiré muchas cartas
y te preguntaré por cada lugar que has conocido.
Sé que te voy a extrañar de tal manera que me dolerá el alma.
Puede que con el tiempo te escriba menos
y que las obligaciones y las circunstancias hagan que así sea.
Sé que llegará el día en el que sólo seré un conocido
y con el tiempo un extraño.
Pero guardaré lo que vivimos, guardaré tu sonrisa,
recordaré tu mirada y cómo me hacías reír.
Guardaré cada cosa y cada detallé de lo que fuimos,
guardaré ese último día en la estación
y cuando decidas volver, a pesar de que todo haya cambiado, estaré ahí,
esperándote como el primer día que te vi.
Sé que también en esta estación conoceré personas maravillosas,
muchas querrán quedarse ahí.
Pero en mi mano hay un boleto de tren con tu nombre,
esperando el siguiente viaje, en mi mano y en mi corazón.
Y estará también todo lo que logramos vivir.
Te esperaré el tiempo suficiente,
el tiempo necesario,
solo te esperare,
porque quiero terminar el viaje contigo.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Drew Wilson.
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