El siguiente poema nos lo comparte Antonio Acosta; continúa leyendo…

Escribo en hojas blancas tu rostro. Lo escribo con lujo en detalles: cada punto en tu rostro, cada coma, cada tilde que bordea tus ojos; cada símbolo interrogante en tus labios. Escribo en hojas blancas la tempestad de las palabras que no se pueden medir en tu piel, la tinta morada en ella nunca me gustó, pero siempre estuviste dispuesto a recibir dicciones. Lo que quiero expresar con estas palabras, carentes de orden o de sentido alguno es: que admiro la forma en la que siempre sonríes a pesar de sentir a todo el mundo en tu contra. Para mí, eres alguien con gran convicción y potencial de dejar a un lado todo lo que te ha hecho daño para llegar a hacer algo realmente increíble con tu vida.
Disculpa, me salí del parlante poético con el que generalmente hablo.
Escribo en hojas blancas tu sonrisa. La describo como una maravilla natural, como una victoria hacia las luchas que llevo dentro, como un conocimiento abstracto de lo que no sabemos del destino. Escribo en hojas blancas los tormentos detrás de tan agraciada sonrisa, las gotas saladas y la nebulosa roja en tu nariz.

A lo largo de todo este tiempo pensé en el poema que alguna vez escribí para ti, con letras débiles:
En una ruleta asesina, juego.
Llena de tempestad y fuego,
Y en un impulso de mi ego
Calmo mis ansias en lento sosiego.
Me acostumbré a tu mirada,
Sencilla, triste, despreocupada.
Siempre falsa, con sonrisa acomodada.
Jugabas en la ruleta, solo, persona aislada.

Escribí esta carta con miedo voraz. Me aterra comprender en ligeras palabras a la persona que amo. Me aterra subestimar el tiempo que compartimos juntos y los lugares que siniestramente visitamos. Comprendo que, en una hoja blanca, puedo retratar la elegancia del rey Arturo. Del magnate rompecorazones.
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En algunas ocasiones nos es complicado encontrar la manera de expresar nuestro cariño a la persona que está a nuestro lado, por esa razón te decimos Cómo escribir la carta perfecta a la persona que amas.
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Las imágenes que ilustran el texto pertenecen a Bryan Durushia; conoce más sobre su trabajo dando click aquí.
