Sigo sin entender el mundo, amor. Toco la carne que la vida me ha dado, esa que cubre el hueso y veo que es absurdo.
Todo esto algún día pasará.
No logro ver mi alma, pero la siento, así como siento mi corazón allí dentro oprimido.
Cuando se detenga, ¿te seguiré queriendo?,
¿seguiré sintiendo todo esto después de la muerte?
¿O será, quizá, el alma la que verdaderamente quiere?
Estoy aquí, queriendo estar borracho, para olvidarte o para recordarte.
Tengo esa necesidad, pero aumentar un vicio es lo más tonto que puedo hacer, así que no lo haré, la mente debe superar la carne.
Pero, ¿cuando hasta la mente está enviciada?
Mujer, lo único que hace mi mente es pensarte, es para lo único que sirvo.
Te quiero.
En el tránsito una muchacha de vez en cuando me acaricia, casi no hablamos, sólo me toca y me hace preguntas respecto al trámite que ella tiene y así… No me interesa, la verdad.
Pero se sienten bien las caricias de alguien. ¿Cómo serán tus caricias bajo esta noche fría y fresca? Quisiera tanto eso.
La definición de la vida son fracasos, nada más. Otro día sin ti, otro día sin hablarnos; extraño tus chistes, tu risa, tus fastidios.
Quisiera que alguien a quien quieras, te quiera tanto como yo a ti.
Espero no estar errado con quien te acompaña hoy, espero que él te haga suficientemente feliz.
Inmensamente tuyo.

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