El amor es el sentimiento más bello que podemos experimentar, y David Solís sabe cómo plasmarlo a través de su poesía:
“Ya tres”
De todos los tiempos
el tuyo fue posible:
abriste los ojos
musicalizaste
en múltiples tonos
latidos continuos
de todos los sitios
el tuyo fue posible:
sujeto a mis dedos
en abrazos continuos
estamos escribiendo
un diario que se traza
con besos tuyos;
cada palabra escribe
una honda certeza
de duplicidad callada.

Corres, juegas, gritas
te espantas y me abrazas;
cantas, brincas, duermes
sonríes y me abarcas
cada acto se transforma
en miradas cómplices
y nos vuelan las carcajadas.
Salir presuroso de tu cuna
indagar entre rostros dormidos
el exitoso juego de doblegar
párpados y labios,
encontrarte conmigo
y decirme: ¡despierta!
es un portal de apacibles
vientos de invierno
o de cualquier momento

y sigues creciendo
en la brevedad de tus días
sabes cómo regalarnos
cada color y cada sonido
te has vuelto artista
y muchas veces, muchas
eres un terapeuta
de pantalones cortos
nos soñamos entre millones
y nos soltamos
sin renunciar a nuestras manos
y en nuestro reto
en ese que sabemos compartir
jugamos en la coincidencia
y nos entendemos
con la percepción del tú y yo.

Te encuentro aquí
y sé pronunciarte
con el cuidado y el amor
sé lograrnos a medio respiro
he aprendido a curar rasguños
y llantos repartidos
por juguetes perdidos
o berrinches incompletos
he aprendido a ser de ti
con mis ganas envueltas
y mi alma que es
con tus alegrías
De todos los tiempos
el tuyo fue posible:
para ser segundos
eternidades
de todos los sitios
el tuyo fue posible:
para una sabia coexistencia.

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El amor nos vuelve locos, niños alegres, entusiasmados con ese sentimiento que recorre todo el cuerpo… y si ahora mismo estás experimentando eso, desearás dedicar el poema “La amor, así, loca, y quiero que se vuelva más loca conmigo”.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Vivian Maier.
