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Estructuras de Vigilancia: Infiltraciones arte – estado (Obra Catálogo #1)

Letras Estructuras de Vigilancia: Infiltraciones arte – estado (Obra Catálogo #1)

 En marzo de 2009 en la bandeja de correos de la comunidad artística cubana, y también internacional, se leía un mensaje con el asunto FW: Noticias Recientes de la Bienal de la Habana. Correo #1 (1/9). En el cuerpo del mensaje se podía ver un grupo de imágenes de documentos y uno de los textos acotaba “La Obra Catálogo #1 es una idea orientada a producirse tomando como soporte los mecanismos propios de legitimación del concepto: Arte” (sic), acompañada de otro texto que explicaba el objetivo de la pieza “Muestra cómo el arte en Cuba se construye desde conceptos políticos que determinan los presupuestos artísticos, definiendo lo que se comprende como arte en la Bienal de la Habana”, más abajo firmaban el mensaje Yeny Casanueva y Alejandro González, artistas responsables de dicho envío y obra.

  

 

Si bien pareciera que esto no determinaba nada más que quizá un mensaje un tanto lleno de queja hacia la IX Bienal de la Habana, lo que integraba aquel mail era lo que ha marcado a dicha pieza como una evidencia de un circuito artístico en constante interrelación entre estado-cultura-inteligencia, y no me refiero sólo a Cuba, sino en un entorno externo. Esto porque el verdadero contenido del mensaje eran “8 documentos secretos pertenecientes a los archivos del Ministerio del Interior de Cuba referentes al control ejercido por el gobierno cubano sobre todas las actividades de la IX Bienal de la Habana – Notas de los artistas en las que examinan los condicionamientos políticos sobre la producción estética contemporánea en Cuba-” y otros proyectos relacionados con los artistas que previamente fueron censurados.

 

 

En un apartado del mensaje se podía leer uno de estos documentos el cual, al parecer, era un informe de las actividades de dicha comunidad y  estaba realizado por un agente de la contrainteligencia cubana, lo suficientemente cercano como para describir detalladamente acciones y nombres. Casanueva y González en diversas entrevistas han comentado que estos documentos llegaron a ellos a través de dos personas -agentes, identificados como Douglas y Jorge, quienes les solicitaron fotos de sus obras y le entregaron una memoria USB tipo flash para que las guardaran; al abrirla se percataron de los documentos, copiándolos y generando lo que hoy es la obra Catálogo #1.

 

 

Si esto parece un tanto ficticio, evidencia dos circunstancias: La primera, un esquema del arte donde las tecnologías de la información y los medios de comunicación amplían el arribo de la obra, es decir, esta pieza en realidad no era material en términos físicos, eran una serie de textos digitales que determinaban una situación cultural y política específica. A su vez el entronque con el espectador-lector a través de un email, le posibilitaba llegar a una comunidad más allá de la local, clarificando una circunstancia que sucede en muchos países, incluido el nuestro. La segunda, permite estructurar una ventana para comprender las problemáticas de circulación y producción del arte donde el estado guarda una relación directa con las políticas y directrices de la cultura, asimismo nos pone de relieve cómo las “infiltraciones” gubernamentales se permean en los circuitos culturales, y a su vez los circuitos culturales se permean en el entorno gubernamental. Confundiéndose los límites, los actos y los actores, o como menciona el crítico de arte Juan Antonio Molina, “el lenguaje del arte filtrado en el lenguaje de la policía, filtrado en el lenguaje del arte”.

 

 

Cabe resaltar que esto pone sobre la mesa las relaciones que los artistas guardan con los sistemas extraartísticos y que de muchas maneras definen la producción cultural de un país, esto no quiere decir que tengamos un circuito lleno de espías, pero sí que el arte y sus asociaciones son políticas en muchos sentidos. La vigilancia del entorno cultural y ciudadano es una realidad que se sustenta a partir de medios de inteligencia, sociales y de comunicación.

  

 

En ese sentido, la información como sustento de La obra Catálogo #1 acota una forma de manejar no sólo los contenidos y documentos en la actualidad, sino también lo que se puede generar con un acceso masivo y abierto a ella. Basta con recordar la serie de escándalos y documentos revelados con Wikileaks y el más diverso material audiovisual filtrado en las diversas redes sociales. La vigilancia se convierte en medio y objeto no sólo para un estado, también para sus ciudadanos. Uno de los aportes de esta obra es que parodia las estructuras de vigilancia, el lenguaje policiaco y las infiltraciones acaecidas en sistemas políticamente controlados.

 

Tal vez la próxima vez que pensemos que el gobierno en turno no está destinando una cantidad suficiente de presupuesto a la cultura, o que hay una tendencia específica en el contexto artístico, también debamos pensar en cómo nuestras acciones delimitan una parte de ello, y cómo se están infiltrando en nuestras decisiones... “Finalmente la poética del espionaje radica en que todo agente es siempre un doble agente en potencia”.


Referencias: