Una de nuestras grandes epidemias en el mundo es, definitivamente, la estupidez humana. O la estupidez por sí sola, pero creo que como facultad opuesta a los principios de lo que es meramente humano –el lenguaje y la razón–, cabe a la perfección añadirle su especificidad. Sólo para que no quepan dudas. Con más enfermos que el ébola y de mayor contagio en distintas regiones del planeta, la estupidez a veces es confundida con la mala astucia, la perversión de intencionalidad o la megalomanía, sin tomar en cuenta que la simpleza de sus condiciones y síntomas suele ser más devastadora, efectiva e incluso frecuente de lo que se cree.

“A menudo subestimamos el impacto real de los estúpidos y las estupideces, pero debemos tener en claro que dichos individuos, los mencionados comportamientos, son inclusive más dañinos que los actos conscientemente malvados”.
Sin rayar en los estudios antropológicos de exhaustiva lectura ni los tratados filosóficos de peculiar intensidad, puede hallarse en el transcurso de la historia una tipología clara que reúne y da cuenta de esta fascinación por la estupidez, esa victimización insalvable ante ella y la reducción de factores catastróficos a una sola experiencia: la de ser estúpido. Ese fragmento nato y en ocasiones transferible entre la raza humana, cuyos mecanismos han sido poco estudiados a pesar de que seguimos sin contar con una definición decente al respecto de ello, es un episodio (en el mejor de los casos, un atisbo) que todos hemos presentado alguna vez.
La estupidez es un problema realmente serio que se manifiesta en los lugares menos esperados y en las condiciones menos preparadas para su solución; a menudo subestimamos el impacto real de los estúpidos y las estupideces, pero debemos tener en claro que dichos individuos, los mencionados comportamientos, son inclusive más dañinos que los actos conscientemente malvados.
Que conste aquí que no estamos estamos comparando a la estupidez con la ignorancia, éstas son muy distintas. Así como tampoco se le puede emparejar con el desconocimiento, lo máximo que quizá podamos hacer es ubicar al estúpido como ese sujeto que actúa en detrimento de otro –u otros– sin obtener un beneficio, pero tampoco un daño para sí; es el cuerpo humano que hace sólo por hacer, sin reparos y sin provechos.

Por lo pronto, podemos hacer conciencia de que los estúpidos no saben que sufren de estupidez –nosotros mismos podríamos serlo al estar leyendo esto– y retomar apreciaciones del pasado para combatir las estupideces actuales. Si acaso, que éste sea nuestro único consuelo; pudiendo ser estúpidos con frecuencia, el ser conscientes de los alcances y actos que han sido plagados por dicha conducta en nuestra historia y la sociedad nos dice que no somos completamente estúpidos. Menos mal.
Dichas apreciaciones, entonces, pueden provenir de los siguientes pensamientos y ser útiles para la erradicación de lo estúpido.
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“Los seres humanos, que son casi los únicos que tienen la capacidad de aprender de la experiencia de otros, también son notables por su aparente falta de inclinación para hacerlo”.
Douglas Adams
“No hay tal cosa como una subestimación de la inteligencia media”.
Henry Adams
“Si no podemos definir la estupidez, al menos podemos rastrear la mayoría de los infortunios y debilidades humanas a ella. Sus manifestaciones son legión, sus síntomas son infinitos”.
Richard Armour“

“Cuando la gente pensaba que la Tierra era plana, estaban equivocados. Cuando la gente pensaba que la Tierra era esférica, estaban equivocados. Pero si usted piensa que pensar que la Tierra es esférica, es tan malo como el pensar que la Tierra es plana, entonces su punto de vista es más erróneo que ellos dos juntos”.
Isaac Asimov
“No menos que saber, dudar me gusta”.
Dante Alighieri

“Si un hombre empieza con certidumbres, acabará con dudas, pero
si se contenta a empezar con dudas, terminará con certidumbres”.
Francis Bacon
“Uno crece el día en que por primera vez se ríe de sí mismo”.
Ethel Barrymore

“Leo periódicos con avidez. Es mi única forma de ficción continua”.
Aneurin Bevan
“Predecir es muy difícil, sobre todo el futuro”.
Niels Bohr

“Las tiranías fomentan la estupidez”.
Jorge Luis Borges
“Cada vez que uno cree que la televisión ha llegado a tocar el fondo del pozo, un nuevo programa te hace preguntarte dónde pensabas que estaba el fondo”.
Art Buchwald

“La libertad de prensa es, quizá, la que más ha sufrido las consecuencias del deterioro de la idea de libertad”.
Albert Camus
“Dos cosas son infinitas: el universo y la estupidez humana. En cuanto al universo, no estoy seguro”.
Albert Einstein

“¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento? ¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en la información?”.
Thomas Eliot
“La estupidez de los hombres siempre invita a la insolencia del poder”.
Ralph Waldo Emerson

“No es necio el que hace la necedad, sino el que, hecha, no la sabe encubrir”.
Baltasar Gracian
“Lo que la experiencia y la historia nos enseñan es que el pueblo y los gobiernos nunca han aprendido nada de la historia ni actuado de acuerdo con los principios”.
Friedrich Hegel

“El genio quizá tenga sus limitaciones, pero la estupidez no sufre mengua por eso”.
Elbert Hubbard
“Cuando los hombres se muestran más seguros y arrogantes, lo habitual es que estén más equivocados que nunca”.
David Hume

“Al menos dos tercios de nuestras penalidades proceden de la estupidez y la malicia humana y esos grandes motivadores y justificadores de la malicia y la estupidez, son el dogmatismo y el proselitismo denodado en nombre de ídolos políticos o religiosos”.
Aldous Huxley
“La estupidez nace de tener una respuesta para todo; la sabiduría, de tener una pregunta para todo”.
Milan Kundera

“La inteligencia sumada de todo el mundo resulta impotente frente a la clase de estupidez que está de moda”.
Jean de La Fontaine
“Un filósofo siempre encuentra más hierba de la que alimentarse en los valles de la estupidez que en las áridas alturas de la inteligencia”.
Ludwig Wittgenstein

“Algunos científicos afirman que el hidrógeno, por ser tan abundante, es el componente básico del universo. No estoy de acuerdo. Hay más estupidez que hidrógeno y es aquella el componente básico del universo”.
Frank Zappa
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La fuerza de la estupidez es inconmensurable y poco atacable; sin embargo, si no se puede eliminar en su totalidad, esto no significa que es invencible, ya que conociéndola y tratando de comprenderla se pueden reducir sus efectos muy a pesar de que sea prácticamente una parte esencial de la naturaleza humana. Seamos poco estúpidos al advertir nuestra estupidez. Para más información al respecto, puedes revisar El día que una leyenda defendió al mayor estúpido de la música por creerlo un visionario y 10 películas que rompieron los tabúes y estúpidos estereotipos.
