Gracias por el dibujo de la Luna
trazado en tus ojos,
gracias por la suave arena
de tus cálidos dedos,
gracias por la recaída
y el frío silencio,
esto me ha servido
para reconocerme como chispa
en el fuego de un amor sincero.
Casi me dejas hecho polvo,
tu miedo casi dispersa
mi composición química en la nada,
me hiciste feliz cuando tuviste ganas
dejándome sin espada ni escudo
a la hora de la batalla,
gracias por tanto y todo,
aunque todo de ti
siempre fue muy poco.
No me he cansado de retratarte
entre lo divino como acostumbro,
fuiste más cuento que poesía,
yo traté de volverte
nube de poemas cada instante
que ameritaba tu compañía,
tú te quedaste cargando la piedra
de insistente de tu pasado
y yo al menos renové mis alas.

Fotografía por Laura Williams
***
Quetzal Noah
