
Te daré mi alma, que poco puede valer;
mis deseos que están llenos de dudas;
mis sueños que se han hecho amigos de la realidad;
mi boca que no te ha besado pero te ha tocado.
Guárdalos para el día en que los necesites,
puede que un día valgan algo y seas rica,
o puede que sólo te estorben y optes por tirarlos.
Cambiarás, no sé de qué forma pero lo harás.
Puede que el paisaje donde te mire
se ponga de tu lado, apoyándote
y me haga perder las esperanzas de volver a la normalidad.
Las dudas que algún día llegué a tener
fueron absorbidas de a poco,
por las sonrisas de otro
y los lamentos de uno.
Hagamos un trato,
yo te doy todo a cambio
de que mates mi último optimismo,
mi último prejuicio.
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Las fotografías que acompañan el texto pertenecen al artista Christian Martin Weiss
