Hypnos en la literatura romántica

Hypnos en la literatura romántica

Por: Cristina Urrutia -

La corriente del Romanticismo se caracterizó por ir en contra de los ideales de la industrialización que promulgaban la mecanización de los procesos y la eficiencia de ellos, dejando a un lado los sentimientos y placeres de la vida.

Los románticos se caracterizaron por exaltar desmesuradamente las pasiones, los sentimientos y los conflictos internos, de ahí que escogieran el ámbito fantástico para expresarse, pues es el lugar donde todo puede pasar.

El romanticismo


Grandes obras de estos años fueron Drácula, de Bram Stoker; Frankestein, de Mary Shelley; El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde, y Los elixires del diablo, de E.T.A Hoffmann, sólo por mencionar algunos.

Dentro de la narrativa de estos autores se encuentra el elemento del sueño, de hecho, sería posible afirmar que son los precursores del surrealismo, sin embargo, a diferencia de esta corriente, el motivo por el que utilizaban estos conceptos era a forma de advertencia. No son pocas las veces en que dentro de algún libro de esta índole se utiliza al dios del sueño, Hypnos, para llamar la atención o prevenir sobre algún evento.

atala,_girodet


Los modelos son muchos, pero sólo se presentarán tres para ejemplificar. El primero es el vampiro favorito de todos (para quien realmente sabe de vampirismo): Drácula, recordemos aquella ocasión en la que Jonathan Harker se encuentra prisionero en el palacio del conde  y una noche lo deja completamente solo; el vendedor de bienes raíces, tratando de escapar y satisfaciendo su curiosidad, recorre diversas habitaciones.

"Una vez que hube escrito en mi diario y que hube colocado nuevamente la pluma y el libro en el bolsillo, me sentí soñoliento. Recordé inmediatamente la advertencia del conde, pero fue un placer desobedecerla. La sensación de sueño me había aletargado, y con ella la obstinación que trae el sueño como un forastero. […] me dispuse a dormir. Supongo que debo haberme quedado dormido; así lo espero, pero temo, pues todo lo que siguió fue tan extraordinariamente real, tan real, que ahora sentado aquí a plena luz del sol de la mañana, no puedo pensar de ninguna manera que estaba dormido […]. En la luz de la luna, al lado opuesto donde yo me encontraba, estaban tres jóvenes mujeres, mejor dicho, tres damas, debido a su vestido y a su porte".

 Harker pasa a ser bocadillo de las novias de Drácula, el sueño, su intuición, le dice que tenga cuidado; al día siguiente no está tan seguro de que el evento haya ocurrido culpando por esos disparatados pensamientos a su inconsciente, aunque la duda persiste.

Drácula y el romantisismo


Se considera a Frankestein (1818) como la madre de las novelas de ciencia ficción debido al uso hipotético de la tecnología para la creación de vida de forma antinatural. Es necesario puntualizar que debido a las adaptaciones cinematográficas, el monstruo ha llevado el nombre de Frankestein pero éste corresponde, en la obra original, al apellido del doctor Víctor.

 Haciendo un breve resumen, este monstruo fue durante, y después de su tiempo, una de las figuras más icónicas dentro de la literatura ya que representaba exactamente aquello que los románticos criticaban: la creación de una vida pútrida a partir de la industrialización de la que, después, el humano se arrepentiría.

 Es en el momento que la criatura abre los ojos, cuando Víctor la contempla con terror y huye, como si eso fuera a borrar la existencia de su creación.

"Ya en mi dormitorio, paseé por la habitación sin lograr conciliar el sueño. Finalmente, el cansancio se impuso a mi agitación, y vestido me eché sobre la cama en el intento de encontrar algunos momentos de olvido. Mas fue en vano; pude dormir, pero tuve horribles pesadillas. Veía a Elizabeth, rebosante de salud, paseando por las calles de Ingolstadt. Con sorpresa y alegría la abrazaba pero en cuanto mis labios rozaron los suyos empalidecieron con el tinte de la muerte; sus rasgos parecieron cambiar y tuve la sensación de sostener entre mis brazos el cadáver de mi madre; un sudario la envolvía, y vi cómo los gusanos reptaban entre los dobleces de la tela".

Aquí la pesadilla sirve como premonición para el científico, es sólo cuestión de tiempo antes de que su vida comience a ser un verdadero infierno.

Frankestein


Para finalizar es necesario citar a otra gran escritora de esta época: Emily Brontë, con una de las novelas que se considera clásica dentro de la literatura inglesa, Cumbres borrascosas. Este escrito trata del amor enfermizo e imposible entre Catherine Earnshaw y Heathcliff.

En la narrativa aparece el sueño del señor Lockwood, quien visita a Heathcliff por la compra de unos terrenos, pero, debido al mal tiempo, se ve obligado a quedarse por una noche en la morada de su anfitrión.

"Recordé que descansaba en una caja de madera y que el viento y las ramas de un árbol golpeaban la ventana. Tanto me molestaba el ruido que, en sueños, me levanté y traté de abrir el postigo. No lo conseguí, porque la falleba estaba soldada, y entonces rompí el cristal de un puñetazo y saqué la mano para separar la molesta rama. Mas, en lugar de ella, sentí el contacto de una manita helada".

Y este es el gancho conductor que llevará a este honorable señor a conocer la historia de locura y pasión que se encierra en Cumbres Borrascosas.

cumbres-borrascosas-emily-bronte


El sueño es utilizado de esta manera por los románticos porque es lo único que queda natural dentro de lo humano, es la intuición que se salva en medio de la mecanización. 

Referencias: