Instrucciones para escribir un testamento con silencios
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Instrucciones para escribir un testamento con silencios

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Por: Cultura Colectiva

22 de mayo, 2017

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22 de mayo, 2017



¿Cuánto tiempo de la vida pensamos en la muerte? Es una sentencia de la que no podemos escapar, un cuerpo espacial que gravitamos, que nos mueve y que en algún momento nos devorará. Hablar de nuestra propia muerte no debería ser motivo de miedo o de angustia, sino una síntesis en la que comprendemos la vida misma.

Rodolfo Usigli (1905-1979) no temía a hablar de su muerte. Poeta, dramaturgo y diplomático nacido en la Ciudad de México, desde muy joven abordó el tema escribiendo sus epitafios a manera de ejercicio poético. Considerado el padre del teatro moderno mexicano, la figura de Usigli marcó una pauta en las letras mexicanas.

A continuación te presentamos uno de los poemas que aparece en su libro "Conversación desesperada".


soledad fotografia


TESTAMENTO

En la agónica gota de un reloj cuya máquina

he descubierto en vano, voy captando la huella

del tiempo en esta trampa de lodo y de ceniza

que soy. Yo mismo ahora ya no recogería

los restos de mí mismo que han dejado el silencio

la espera, las mujeres y la angélica

curiosidad de mí mismo hasta el crimen mismo.

No me atrevo a poner ya las manos sobre mí

ni aún en la sombra por lo que el tacto me revelaría

de llagado y de oscuro en mi materia.

No me atrevo en la noche a preguntarme nada

por no hallar en mi oído la respuesta del eco,

de la repetición de otro reloj.

Y no resistiría verme al espejo por miedo

a mi piedad estéril y terrible

que caería sobre mí mismo.

Sólo las huellas de estas gotas del tiempo en mi ceniza,

la mecánica sangre sistemática,

mis vellos que se erizan en esta tormenta

de la soledad desencadenada como una seca lluvia.

Sólo la indiferencia

de un Dios que no me castiga todavía

y que me envuelve en una ahumada pausa

de niebla. Sólo el desprecio de olvidarme

como un objeto desarticulado

en una amarga música

en un silencioso vino

en una luz opaca.

No me quedaba ya más que un silencio

en que tenderme, en que soñar. Y ya lo he roto.

Y las palabras, todas las palabras

con que lo perforé de extremo a extremo

han partido de mí y no podría repetirlas siquiera

aún huecas, aún metálicas, aún muertas.

Y no me queda ya del tiempo

más que esta gota agónica y eterna

que cae sobre mí de todos los relojes,

que parecen maquinarias de cera.

Y perdido el silencio, y la palabra,

hago este testamento

para dejar al viento lo que queda de mí,

testigo mudo y lejano de mí mismo,

sombra de soledad, sombra de espera.


**

Algunos grandes poetas mexicanos han escrito sobre la muerte. Si te interesa conocer sus obras, te recomendamos leer a Jaime Sabines y al joven escritor Gerardo Arana.


Referencias: