La bicicleta es un mecanismo de pedaleo que llena corazones ansiosos de aventura.

Energía contenida que desemboca en los pedales y el control del manubrio. Concentración y determinación son el mejor aliado.

Hoy a la lejanía recuerdo tus palabras Padre: “debes creer en al algo”,  y con esa emoción que se genera me doy cuenta que creo en la autosuficiencia y la bicicleta permite dar sentido a esa energía.

Rebelde y revolucionaria por naturaleza transgrede los caminos y rompe el viento. La revolución es la que las piernas generan para llegar. Te libras del tráfico, de las interminables colas en el transporte público, no dependes de la gasolina sólo de la fuerza del conductor. Se reapropia de la energía.

Activas los mecanismos biológicos y amas la naturaleza. Rompes el status del dinero, de los pagos excesivos, y reencuentras al ser humano con su espíritu trabajador, que da sentido a “cueste lo que cueste hay que llegar”. Amable con el mundo, tus ruedas llevan las ansias de avance.

Confrontas al mundo con libertad de movimiento, crítica por naturaleza de lo inmóvil.

Para ti sólo existe el movimiento.


La bicicleta en pintura Pintura por Manu Campa.


Referencias: