Pensar en las influencias de un líder, un tirano o un populista no sólo se remite a sus experiencias de vida. Para reflexionar en torno a lo que motiva el acaudillar, no basta con estudiar sus fracasos o éxitos, quizá posibles traumas, y rastrear los motivos de su giro en el poder. Es necesario escarbar un poco más, explorar las raíces de su erguimiento por supuesto, pero también acariciar sus troncos, sentir los surcos de su dura piel, analizar el suave rocío que descansa sobre sus hojas y concientizar sobre los insectos o animales que en sus ramas viven y mueren. En otras palabras, escudriñar en sus lecturas, pasiones artísticas, aficiones deportivas, intereses cinéfilos y otras emociones que nacen y aparean con las manifestaciones de lo humano. Con perspectiva filosófica, podemos advertir que los conceptos de poder y autoridad, en este examen de sus inspiraciones o motores externos, se contraponen a la generalizada mezcla de definición en ambos y nos hacen deliberar de manera diferente sobre sus ejercicios. Si prestamos atención a sus mociones y hábitos intelectuales, tanto el uso indiscriminado para hacer referencia a las funciones que le son propias como al perfil conductual de sus personas se aclaran con prontitud.

Es común entre estas musas del acto político hallar un libro que se piensa clave del poder moderno, de los efectos policiales. Éste es “El príncipe” de Maquiavelo. Una obra simpar en el mundo renacentista y contemporáneo donde queda bastante claro que la vida es un arte político, un escenario que no admite personajes sin valentía o templanza y un territorio donde las batallas nunca pueden ser condescendientes. Ni siquiera las más pequeñas, de existir.

“El príncipe”, título que muchos grandes gobernantes o personas que se dedican al liderazgo toman por libro de cabecera, ese texto que de manera cruda nos enseña que los juicios no siempre vienen de la inteligencia o que un daño debe ser tan eficaz como para imposibilitar la venganza, no es el único que se puede consultar si lo que deseamos es gobernar. No importa qué, pero gobernar en conclusión.
–
“El arte de la seducción” (2001) de Robert Greene
Con un estilo de escritura único, lecciones de historia, disertaciones sobre el carisma y las técnicas de seducción de los encantadores más grandes en nuestro planeta, podemos comenzar con esta joya de la no-ficción. Greene se hunde profundamente en la psique de los seres humanos y cómo la gente utiliza la manipulación para lograr sus metas en la vida y el amor.
–
“El arte de la guerra” (siglo IV a.C.) de Sun Tzu
Toda guerra se basa en el engaño. Y toda la guerra moderna se basa en este libro. Fácil de leer con interesantes lecciones de historia oriental y tácticas de batalla que son utilizados hoy por los jugadores más grandes en los negocios y la política contemporáneas.

“De la guerra” (1832) de Carl von Clausewitz
Éste es el libro sobre la guerra que todos deberíamos consultar. Clausewitz nunca fue un gran general o un personaje reconocido en el campo de batalla, sino un gran filósofo militar que brindó al mundo una de las mejores reflexiones bélicas en la Tierra. Un libro que no es fácil, pero sí imprescindible si deseas ganar a toda costa y demostrar tu poder sin percances.
–
“El talentoso señor Ripley” (1955) de Patricia Highsmith
Pasando al terreno de la novela, no hay por qué desdeñar algunos títulos en esta empresa de buscar la bibliografía para ser un príncipe maquiavélico. Los personajes que se abren camino al poder y la riqueza a través de su ingenio, ambición y crueldad son la constante en este trabajo literario y no podemos omitirlo nunca.“En la corte del lobo” (2009) de Hilary Mantel

Esta novela histórica de 2009 se ha posicionado en los últimos años como un must de los libreros en el mundo. Mantel narra en estas páginas el ascenso de Thomas Cromwell, ministro principal del rey Enrique VIII, y las luchas políticas en la corte real de este monarca. Sus caminos y estrategias durante el siglo XVI bien pueden trasladarse a nuestra actualidad y aprender muchas cosas.
–
“Después del banquete” (1960) de Yukio Mishima
Una gran parte del atractivo de las novelas políticas y de la guerra es la idea de que estamos mirando detrás de las fachadas que los políticos erigen y viendo cómo realmente piensan y actúan en momentos de dificultad. Esta novela de Mishima estudia esa privacidad desde el ojo de una mujer atravesada por el poder y el amor hacia un hombre que vive del gobierno.

“Todos los hombres del presidente” (1974) de Carl Bernstein y Bob Woodward
Nadie mejor para ejemplificar lo que perseguimos en estas líneas que Nixon. Y para retratar sus prácticas y movimientos, nada mejor que este libro de no-ficción que retoma la investigación del escándalo Watergate. La descripción a detalle de los eventos puede arrojar luz sobre diversos temas de interés en cuanto al manejo de información e intereses.
–
“Castillo de naipes” (1989) de Michael Dobbs
Este título pronto se convirtió en una famosa serie de la BBC como “House of Cards”, protagonizada por Ian Richardson y que hoy vuelve a triunfar mundialmente con la adaptación de Netflix y su enfoque hacia la política norteamericana, habla de una intriga política de alta intensidad que muestra el vértigo y la perspicacia que se necesitan al perseguir los sueños de poder.

En ese camino por ser más calculadores, desapegados, cautelosos, astutos y hábiles en el manejo de la fuerza, hace falta alimentar nuestro espíritu principesco con más lecturas que Maquiavelo. Debemos buscar y encontrar lo que hay detrás de los poderosos más famosos para, igual que lo hacemos hacia ellos, generar el amor-temor del resto hacia nosotros. Complementa esta información con las 10 frases de Maquiavelo para ser una persona más fría y efectiva y Las 48 leyes del poder para conseguir lo que quieres.

