¿Escribir para qué? ¿Para quién? ¿Por qué? En tiempos actuales en los que la violencia contra la mujer se ha declarado una pandemia, según la ONU, es un momento clave de la Historia en la que la literatura, aunque se crea que no, puede ayudar a reflexionar sobre el sistema patriarcal en el que vivimos, aquel que rige la economía, las formas de vida, la política y la sociedad; ese modelo violento neoliberal que ha traído grandes consecuencias, como la desigualdad, pobreza, guerras, muertes, etc.
¿Es cierto que existe una perspectiva que ve a la literatura como una actividad autónoma, cuyos límites son establecidos por una búsqueda estética y formal?, la escritora mexicana Cristina Rivera Garza no está de acuerdo con esto, pues considera que la escritura es una práctica crítica que al trabajar con la imaginación y con el lenguaje implica una conexión orgánica ineludible con las comunidades y, en ese sentido, “toda escritura es política”. La escritora asegura que “vivimos etapas muy violentas, en un país en el que tocar ciertos temas se vuelve una lucha, un diálogo que no es posible concebir, un diálogo de vida o muerte. Por ello, la escritura actualmente es más importante y más relevante, ya que sirve como un altavoz al que no lo pueden silenciar”. Las palabras toman vida y son una fuerza que rompe con todo ese adormecimiento.

Cistina Rivera Garza es una de las autoras mexicanas contemporáneas más importantes, y es catedrática en el Colegio de Artes Liberales y Ciencias Sociales de la Universidad de Houston; ha escrito narrativa, ensayo y poesía, entre sus libros destacan Nadie me verá llorar, La muerte me da, Los textos del Yo, Lo anterior, Ningún reloj cuenta esto, Dolerse. Textos desde un país herido, Los muertos indóciles. Necroescrituras y desapropiación, y el más reciente que aborda la obra de Juan Rulfo Había mucha neblina o humo o no sé qué. Su escritura se caracteriza por hacer un énfasis en la corporalidad, ya que para ella ésta no se hace con la cabeza, sino que es una incorporación completa, “escribimos desde posiciones específicas marcadas por nuestros cuerpos”. Por eso le parece muy importante traer a la mesa pláticas en las que se dialogue sobre teoría feminista, género, derechos reproductivos y sexuales, y la posición en la que se ha colocado a las mujeres a lo largo de la Historia. Te compartimos la siguiente lista de libros que Rivera Garza nos recomienda leer para entender por qué sí es importante hablar de estos temas, y cómo es que estas obras moldearon su pensamiento:
1. El segundo sexo de Simone de Beauvoir

@melazanegra
Para Cristina Rivera Garza este libro es primordial para entender el feminismo, a pesar de que muchos temas que aborda ya han sido rebasados, aún son actuales. Considera que Simone de Beauvoir es una de las mejores escritoras, ya que exploró la identidad de la mujer y sus diferencias sexuales, así como el rol que se le ha asignado a lo largo de la Historia: el ser madre, esposa, hija, hermana…
2. Feminismo de Marta Lamas

En México, el trabajo de Martha Lamas es imprescindible para la escritora, así como los artículos que publica en revistas sobre la posición actual de la mujer. En el libro se reflexiona sobre lo que ha sucedido en los últimos 35 años en el feminismo en México; a partir de ensayos, Lamas intenta provocar el debate en las nuevas generaciones sobre los problemas de la diferencia sexual y de género que existen en nuestra sociedad.
3. El género en disputa: el feminismo y y la subversión de la identidad de Judith Butler

Otra de las obras fundamentales para la escritora es la de Judith Butler, quien es una filósofa post-estructuralista que ha realizado distintos aportes a la teoría feminista; este libro le ayudó a cambiar su forma de pensar y a preguntarse sobre el género, uno de los temas que ha explorado en su literatura. En “El género en disputa” se cuestiona la construcción social del mismo, los actos corporales subversivos, la teoría queer, el acto performativo, entre otros. Se le considera uno de los textos fundacionales del feminismo postmoderno.
4. Horizontes comunitario-populares: producción de lo más común más allá de las políticas estado-céntricas de Raquel Gutiérrez Aguilar

Una de las lecturas más reciente de Rivera Garza es, precisamente, este libro, en el que se explora otro tipo de feminismo que no es de la clase media ni urbano. En este texto teórico se realiza un análisis sobre la voluntad colectiva, los asuntos públicos y una apuesta por lo que se denomina “política en femenino”, que se centra en “la producción de lo común y en garantizar la reproducción de la vida colectiva, dislocando las relaciones de mando-obediencia que jerarquizan y estructuran las sociedades (…), y ayuda para continuar el camino abierto por aquellas movilizaciones más allá de las políticas estado-céntricas”.
5. Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria de Silvia Federici

En “Calibán y la bruja” se parte de la quema de brujas que se dio siglos atrás, y de cómo esto es consecuencia de la desigualdad que existe. “Federici no sólo desentraña uno de los episodios más inefables de la historia moderna, sino el corazón de una poderosa dinámica de expropiación social dirigida sobre el cuerpo, los saberes y la reproducción de las mujeres”.
6. El cuerpo lesbiano de Monique Wittig

Este título también fue primordial para el pensamiento feminista que posee Cristina Rivera Garza, ya que es un libro que expone la idea utópica de la sexualidad libre, “una sexualidad más allá del sexo”, en el que las relaciones de poder no sigan construyendo la sexualidad femenina.
7. Las olas de Virginia Woolf

@stockholmreview
Una de los libros favoritos de la autora es “Las olas”; aunque considera que los trabajos más potentes de Woolf son “Un cuarto propio” y “La señora Dalloway”. La obra reúne los seis monólogos interiores de distintos personajes que reflexionan sobre el yo, la individualidad y la comunidad.
8. Poesía no eres tú de Rosario Castellanos

También nos dice que la mayoría ha tildado a Rosario Castellanos como una poeta cursi, pero tiene muchos poemas cómicos y otros más en los que habla de temas que en su época no era común que los escribiera una mujer.
9. This connection of everyone with lungs de Juliana Spahr

La colección de poemas de este libro nos habla de la naturaleza, la cotidianidad y el amor planetario. Juliana Sphar utiliza la escritura automática que fundó Gertrude Stein para construir su poesía, desde esa escritura corporal que se mueve a través de niveles “concéntricos de asociación —desde el espacio entre las manos hasta la mesosfera y viceversa— que tocan todo lo intermedio”. Una escritura que usa los cinco sentidos para conectar con el lector.
Bonus
10. Antígona González de Sara Uribe

La autora también nos compartió algunos de sus libros favoritos de literatura mexicana, y uno de ellos es “Antígona González” de la poeta Sara Uribe, que narra la historia de una mujer que busca con desesperación entre los cadáveres de los desaparecidos a su hermano, un relato poético que refleja la realidad y decadencia que vive nuestro país, luego de la violencia que dejó la fallida guerra contra el narcotráfico. Una obra que es imprescindible de leer para entender la realidad de México.
11. Un diccionario sin palabras y tres historias clínicas de Jesús Ramírez Bermudez

Un libro más que forma parte de las últimas lecturas de la escritora; un ensayo en el que se narran dos casos clínicos, el de Diana y Amanda, que sufren daños cerebrales a causa de un accidente, por lo que su cotidianidad queda alterada cuando ambas tienen problemas de lenguaje y les es imposible comunicarse. La enfermedad es un tema que también le interesa mucho a Cristina Rivera Garza y que lo ha retratado en sus obras.
12. La dimensión desconocida Nona Fernández

La historia de este libro se desarrolla en plena dictadura chilena; una periodista pretenderá escuchar el testimonio de un hombre angustiado que abrirá las puertas a una dimensión desconocida. La autora entra con maestría a los rincones de la memoria y de los archivos de la Historia a los que nadie ha podido llegar, y retrata las vivencias de distintos personajes que experimentaron los horrores de la dictadura.
13. Nefando de Mónica Ojeda

“Lo repulsivo merecía ser articulado, alguien debía ensuciarse en el lenguaje para que los demás pudieran verse”, así es como se define esta obra, en la que seis jóvenes comparten un piso en Barcelona y en cada una de sus habitaciones se gestan actividades perturbadoras; “en sus espacios privados se explora el territorio de los cuerpos, la mente y la infancia”.
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Si quieres leer más historias escritas por mujeres, entonces te compartimos “La historia de mi carne: libros para entender por qué las mujeres sienten demasiado”.
