Lo apoyó de frente a la pared y empezó a desprenderle el pantalón en una caricia poderosa
Letras

Lo apoyó de frente a la pared y empezó a desprenderle el pantalón en una caricia poderosa

Avatar of Cecilia Cabrera

Por: Cecilia Cabrera

8 de mayo, 2017

Letras Lo apoyó de frente a la pared y empezó a desprenderle el pantalón en una caricia poderosa
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Por: Cecilia Cabrera

8 de mayo, 2017



A continuación un relato breve, escrito por Cecilia Cabrera, sobre la prefiguración del más auténtico e intenso final, en el contexto de una situación intensa con tines de absurdo.


hombres de espalda caminando por la calle


Seducción a las dos de la tarde


Eran las dos de la tarde. Hacía calor, no había tránsito en la calle. No pasaban autos ni personas caminando.

Estaban en una zona semicéntrica de la ciudad. La pareja aprovechó la entrada de un garaje de una casa abandonada, sin portón y se metieron ahí. Se abrazaron y besaron desesperados. El más joven  mantenía los ojos abiertos, a pesar de la pasión con que se entregaba al beso. Sus ojos no quedaban quietos. Estudiaba el paisaje que tenía en frente con mucho detalle.

Al rato, pasó por la vereda un policía que montaba guardia de una esquina a la otra. Los vió y les llamó la atención por su conducta fuera de lugar, se acercó para pedirles los datos personales.


Lise Safarti beso


El carisma de Marcos no tardó en salir a relucir. Saludó con una amplia sonrisa al oficial.

—¡Hola, Francisco! —dijo leyendo en el pecho del uniformado  ¿Cómo estás? Nos estamos portando bien, el amor nunca puede ser malo.

El joven policía sonrió. No esperaba esa reacción. Al agarrar el documento de Marcos, éste le rozó la mano con sus dedos. Francisco escondió su rubor mirando hacia abajo, escrutando la identificación. Pero Marcos la percibió de todas formas e insistió. Se le acercó más y le preguntó:

¿Está todo en orden, Fran? Bueno, más o menos. ¡Esa foto no me favorece para nada!

El inexperto policía lo miró a los ojos y se mostró entregado. En un segundo, Marcos lo apoyó de frente a la pared, y le empezó a desprender el pantalón en una caricia poderosa. El tercero, aburrido, se fue. Los otros dos lo ignoraron, conectados en un jadeo al unísono.


punos sangre escritores que mataron


Ni siquiera la exposición, la adrelina del ser decubierto fue suficiente para que Marcos pudiera tener una erección. Ya había probado todo en busca del placer sin resultados. Entonces lo supo. Mientras el oficial se acomodaba la ropa, aprovechó su distracción y le clavó el cuchillo en la parte baja del abdomen. El joven lo miró con los ojos desorbitados por la sorpresa y el dolor mientras trataba de sacarse el puñal sin resultados. Entonces sucedió. Una erección intensa, por fin. Cuando el cuerpo cayó inerte al suelo, por fin eyaculó y se relajó.



Fugaz o eterno, el amor es un motivo. Las pasiones no siempre duran lo que tienen que durar.


Referencias: