Lo mejor que nos sucedió fue encontrarnos

Lo mejor que nos sucedió fue encontrarnos

Por: Andrea Perez Monroy -



El siguiente cuento breve de la autora Andrea Monroy nos narra lo que son capaz de lograr los encuentros inesperados: 


Mientras caminaba por la calle observé a una pareja mayor de enamorados. Esa imagen la asocié a una tarjeta que estaba en el pasillo de regalos en el súper y decía: “Feliz Aniversario” en letras rojas con un fondo rosa, un par de fresas sumergidas en chocolate y detalles pequeños para resaltar el mensaje.  

Justo la historia comenzó con esos detalles para resaltar lo que tú sentías por mí y yo por ti. Aún no sé de dónde salió aquel sentimiento con aroma de algodón de azúcar y textura suave. Lento fue el proceso bioquímico que me hacía liberar dopamina. Verte caminar a distancia y aproximarte era mi diversión, pensar que responder a tu cordialidad era mi reto de cada día. Por las noches, debía manejar con cautela pues recibía muchos mensajes instantáneos.

Curioso fue cómo surgió el primer beso, lo mantuvimos misterioso, como si se trata de una travesura de niños. El vínculo que se desprendió de ese momento hizo volcar mis esperanzas de volver a verte. Soñar con cada una de tus pestañas al parpadear y elaborar excusas tontas para compartirte lo que pasaba por mi mente.

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Esa primera cita se volvió inmortal. Recordar la imagen constante de lo que vestías me atormentaba, pues las mariposas de mi estómago querían volar solas. Capturar los momentos a mordidas era parte de la rutina que íbamos construyendo.

Un sí sutil para etiquetar lo que teníamos. La analogía de cualquier película romántica parecía ideal para conjugar lo que sentíamos. La forma en que mi pulso se aceleraba al verte de pie junto a mí, mostraba cómo nos íbamos amando.  

Combinar nuestros deseos fue reventar en mutua felicidad, conectar esa curiosidad por conocernos al desnudo, crear un ambiente de calidez y confianza sin prejuicios para experimentar.

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Nuestro vínculo comenzó a ser más fuerte, creímos que de verdad estábamos siendo uno mismo. Ver florecer la raíz con frutos llenos de vida y hojas cae al término de un aprendizaje importante para lo que plantábamos.

No carecer de sinceridad y conocer defectos y virtudes para afrontarlos y mejorarlos. La tarea de evolucionar y mantener constante aquel primer sentimiento que nos unía cada día más. Pensar en esclarecer metas a corto y largo plazo es lo que encendía el corazón de ambos. 

Entonces sigo observando a aquella pareja que camina de la mano. Pienso en la tarjeta del pasillo de regalos y en la frase que rememorar a una fecha especial. Y que en cualquier instante te gritare con una sonrisa: “Feliz aniversario”.

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A veces desearíamos volver el tiempo para considerar quedarnos con esa persona que amamos para siempre, pues creemos que el amor es una necesidad, un complemento, y que nos quedaremos vacíos sin el otro... lee más aquí.

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Las imágenes que acompañan al texto pertenecen a Olivia Bee.




Referencias: