Marcha hacia La Joya
La noticia estuvo circulando en Facebook y Twitter desde hace algunas semanas, por lo que al llegar al punto de reunión, en Paso de Cortés, no sorprendió ver a alrededor de 400 personas congregadas en la explanada del albergue, escuchando los objetivos de la movilización y algunas medidas de seguridad que hay que tomar antes del ascenso al Iztaccíhuatl. Entre las personas que escuchamos a los voceros de Montañistas Unidos había periodistas de las cadenas Radio-fórmula y Televisión Azteca, así como diversos grupos de alpinismo, grupos de rescatistas del parque nacional Izta-Popo y familias.

Montañistas Unidos es un grupo que se formó a raíz de un suceso lamentable: hace un mes atracaron a un grupo de alpinistas que habían acampado en el Refugio de los cien; fueron despojados de todas sus pertenencias, incluyendo ropa y calzado, a una altura aproximada de 4 mil 800 metros, en la montaña del Iztaccíhuatl. Una semana más tarde, el mismo grupo alpino hizo un recorrido por el pueblo de San Rafael, donde encontraron sus pertenencias en un puesto ambulante: estaban a la venta (por un precio muy módico). Los comerciantes fueron puestos a disposición de las autoridades locales.
Cansados de la inseguridad y la violencia en la sierra nevada, Montañistas Unidos lanzó un pliego petitorio en el que exhortan al gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, a tomar las medidas necesarias para que los atracos en estas zonas llegue a su fin. El pliego petitorio se resume en establecer perímetros de seguridad conformado por la policía estatal entre el Paso de Cortés y El refugio de los cien; implementar la presencia de la policía montada para la vigilancia de las zonas de San Rafael, La ruta de Ayoloco y La Joya; aplicar el protocolo de seguridad para el turismo de naturaleza, implementado desde 2012, pues los secuestros y violaciones siguen presentándose con regularidad en aquellas zonas; formular y promover esta iniciativa de seguridad ante la cámara de diputados; la recuperación de espacio en la sierra nevada por medio de las comunidades aledañas, autoridades y grupos alpinos; promover la creación de actividades culturales, recreativas y deportivas en toda la zona de los volcanes; impulsar el padrón de las intuiciones eco-turísticas; remodelar todos los albergues para brindar un mejor servicio ante un caso de emergencia.
Una de las voceras acepta que tal vez el error de los grupos alpinos fue no acercarse a las comunidades aledañas, para llegar a los acuerdos necesarios que no comprometieran la seguridad de nadie.
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Octavio, uno de los oyentes en el punto de reunión, relata: hace aproximadamente tres años, un grupo de amigos y yo subimos al Iztaccíhuatl por la ruta de San Rafael. El segundo día de camping, bajando de la montaña, decidimos acampar en Nexcolango, cuando sucedió algo desastroso. Por la noche, alrededor de cuatro sujetos encapuchados y con armas de fuego nos encañonaron y se llevaron todas nuestras pertenencias, golpearon a algunos de nosotros y nos amenazaron de muerte en caso de denunciarlos.
Esta experiencia no parece alejada de la realidad de todos los reunidos aquí. Hace algunos años corrió la siguiente noticia: un grupo de familias que iban de excursión fueron también robados en Nexcolango. Alrededor de veinte encapuchados amordazaron y golpearon tanto a hombres como a mujeres y niños; lo más lamentable fue enterarse que habían abusado sexualmente de todas las mujeres, sin hacer distinción de edades.

Tremendas historias de horror no ficticio rodean aquellos bosques, sobre todo en la zona de Nexcolango, también llamada El Güero, en el Iztaccíhuatl. Y como éstas, podemos enumerar varias experiencias desagradables que vuelven de un lugar paradisíaco, lleno de espacios naturales y paisajes bellísimos en una zona de alto riesgo. Nadie sabe con seguridad a qué enfrentarse, los responsables continúan a la sombra de las autoridades, que si no coludidas, tampoco tiene intenciones de remediar la situación.
La protesta asciende al Iztaccíhuatl
Después de la reunión en Paso de Cortés, concluida hace una hora, las familias, personal de rescate, televisoras y alpinistas comienzan a ascender hacia La Joya en automóvil. Uno de los objetivos a realizar, además de recolectar basura y pasar un sábado agradable, es arribar por lo menos a los pies del Iztaccíhuatl y llegar al Refugio de los cien. Los ánimos aumentan conforme se camina por el terreno. 7.1 kilómetros hay de distancia entre Paso de Cortés a La Joya. Durante el trayecto las nubes bajan al ras del suelo, parecen acercarse a los caminantes para brindarles la bienvenida. Todo alrededor es silencio, salvo por los trinos lejanos de los pájaros y el soplo fantasmal del viento. Varios automovilistas se parquean y preguntan quién necesita un aventón a La Joya, la mayoría de los que caminan les dan las gracias, pues el espectáculo es tan formidable que prefieren presenciarlo a paso lento. Más arriba, justo debajo de los pies de “La mujer dormida”, alcanza a notarse lo que podría ser catalogado como una danza de nubes: remolinos subiendo y bajando de los riscos de la montaña, nubes tan blancas que deslumbran y parecen comunicarse entre ellas.
https://img.culturacolectiva.com/content/2015/08/ruta-primer-portillo-II.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/08/ruta-hacia-el-primer-portillo.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/08/planicies-primer-portillo.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/08/peticion-de-ayuda-nexcolango.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/08/nubes-en-primer-portillo.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/08/en-el-primer-portillo.jpg https://img.culturacolectiva.com/content/2015/08/descanso-en-el-primer-portillo-2.jpg
