
Me gustas. Así. Sin más, quizá sin menos, me gustas.
Decidí escribirlo, porque puede que algún día lo leas y entiendas aquello que nunca podría decirte directamente.
Podría describir muchas razones, pero si pongo mi sinceridad primero, te aseguro que no existen razones concretas. Yo te llamaría un crush instantáneo, porque no necesité demasiado tiempo para quererte cerca de mí. Había algo de intriga, algo de picardía; algo armonioso y quizás algo de amor al encontrarnos.
No había nada, pero se sentía como un todo.
Quiero mantenerte cerca porque hay algo que me ata a ti. Algunos le dicen atracción, yo simplemente no lo sé. Sólo me consta cuánto me gusta que me mires, como si guardáramos un secreto juntos. Cuánto me gusta cuando sonríes descuidado, como un niño que guarda una travesura. Cómo se siente cuando tomas mis manos en un gesto sin significado, pero que nos hace cercanos. Lo dulce que es para mis oídos cada vez que tienes una forma diferente de llamarme. La forma en que me abrazas sabiendo que no es mi actividad favorita.
Me gusta la forma en que sabes luchar por lo que crees. Ese misterio que se origina cuando no deseas contar algo. Tu inmediata seriedad cuando estás nervioso. Y la manera justa en que me haces sonreír.
Lo más importante es que me gusto cuando estoy contigo.
Amar es sentir que Aquí tus ojos se repiten y que cada momento a tu lado debería detenerse una eternidad.
