Las bocas no son bocas si antes no han probado los labios de una boca ajena:
Su boca brasileña,
de sabor arena y sal.
Su piel de hierba
con aroma a tierra mojada.
Por la tarde caen gotas de lluvia
y el sol hace un arcoíris
sobre su cabello rubio- castaño.
Beso cada parte de su cuerpo
con sabor almendra.

Acompaña mi nostalgia
de no tenerlo junto a mí.
Mi amor de playa,
como la brisa acompaña el mar.
Extraño su risa
que canta con los pájaros.
Van volando para encontrar la luz.
Mi amor que vive
y me hace vibrar.
Él, que reina mi corazón,
eterno su recuerdo vive aquí.

Lo contemplo en su castillo de arena.
Ahora se va bailando
a hipnotizar las olas,
conquistando el azul terrestre
y celestial.
Regresa, ángel mío,
a conquistar este cuerpo,
que pertenece al contorno de tus labios,
como el contorno de las estrellas que te iluminan.

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Es difícil olvidar la sensación que produce la piel de la persona que amamos alguna vez, pues “mi único pecado fueron tus besos y por ellos volvería al infierno”.
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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Nirav Photography.
