Mi peor pesadilla se hizo realidad
Letras

Mi peor pesadilla se hizo realidad

Avatar of Cesar Zetina

Por: Cesar Zetina

3 de julio, 2017

Letras Mi peor pesadilla se hizo realidad
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Por: Cesar Zetina

3 de julio, 2017





¿Cuándo un sueño se vuelve palpable? ¿En qué momento es posible preguntarnos si lo que experimentamos es real o no?:


Un hombre despertaba en su oficina luego de haber tenido un profundo sueño, en realidad, una horrible pesadilla en la que se veía hablando del tiempo y el destino, sobre millones de cosas, alardeaba de su genio y demás, mientras el tiempo escapaba a la infinidad de los eones y su cuerpo moría agonizante.

"Sé que tengo un destino diferente al de todos.... Sé que tengo un propósito en esta vida", pensaba el hombre tratando de ignorar su pesadilla, "así que no perderé más mi tiempo, me enfocaré por completo a ser quien quiero ser... A quien debo ser”.

Escribía frente a ese decadente y robusto escritorio, estorboso a la vista e inútil por su tamaño. Deseaba terminar pronto, aunque por alguna razón no entendía por qué escuchaba a la lejanía un reloj que impedía su concentración; le desesperó en poco tiempo, estaba molesto, dispuesto a destruirlo. Se levantó de la silla y miró la pared de la que provenía ese infernal ruido. Hubo un momento de espera, el silencio le ensordeció y bastó para que enmudecieran sus pensamientos recurrentes. Tomó asiento y continuó con la labor.


Mi peor pesadilla se hizo realidad 1


Sonaron las campanas de una iglesia. Eran las 12 de la noche, no entendía cómo el tiempo se había esfumado tan rápido, ese instante fue esporádico, no prestó atención alguna y siguió. El hombre tenía en mente diversas palabras e ideas que complementarían su gran obra; de golpe, sintió un gran peso, los vocablos ahora traían consigo el sonido: Pineguards. Sólo escuchaba eso en su mente una y otra vez... Pineguards. Pineguards. Era un susurro, tal vez proveniente de voz infantil y angelical que causaba un estremecimiento fatal. No le importó, de entre todas las demás ideas prosiguió durante muchas horas más; las manos le dolieron, le impedían seguir y su voluntad se contradecía.

En el intermedio de la obra se dio un descanso, la atención fue súbita hacia su trabajo, descuidó todo lo que había a su alrededor, dio un vistazo y la realidad le sorprendió. Enredaderas ocupaban todo su escritorio, las ramas crecidas de un árbol dominaba el piso de su oficina y todo lo que había encima de los muebles estaba polvoriento, olvidado. Se preguntó, entonces, que el tiempo en que tardó al crear sería su mayor logro. Levantó la mano derecha para percatarse de otra cruda realidad.

Lanzó las cosas del escritorio y lamentó el dolor de sus fatigadas y ancianas manos. Lloraba por el tiempo perdido mientras se maldecía bañado del dolor de su alma.


Mi peor pesadilla se hizo realidad 2

En cuanto paró, ya había envejecido más, su cuerpo lo resentía; se había quedado sin movilidad y sin tiempo. Sólo necesitaba descansar para siempre, sólo deseaba cerrar los ojos y que todo terminara. Su obra ya no existiría. Cerró los ojos mientras cantaba una canción de cuna.

El hombre despertó de nuevo en su oficina, había tenido otra horrible pesadilla. Las voces de niños retumbaban las paredes y susurraban: Pineguards.

Por un momento alzó la vista del escritorio entre tanto trabajo, frunció el entrecejo y continuó su labor.



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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Kat Irlin.






Referencias: