Mi soledad se vistió de ti
Letras

Mi soledad se vistió de ti

Avatar of Jennyfer Ordaz

Por: Jennyfer Ordaz

20 de enero, 2016

Letras Mi soledad se vistió de ti
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Por: Jennyfer Ordaz

20 de enero, 2016



poemas

De pronto encontré a mi soledad vistiéndose otra vez de ti.

Ya sabes, quitándose el frío con tu ropa.

Me gustó verme con tu olor, con tu baile y tu risa.

De pronto no supe cómo decirte lo feliz que me haces, con palabras simples: de esas que se escriben en el tronco de un árbol, en las paredes de las calles, en los bancos de un parque.

Te quiero (te adoro y amo) con la fuerza de un primer amor. Ese que veo en ti todos los días.

A las seis de la mañana, a las cuatro de la tarde, a las nueve de la noche.

Eres todos esos amores correspondidos a través del tiempo sin ser tocado por el peso de los (d)años.

No me asusta abrirte mis heridas si estás al final de la historia para pasar tu lengua por ellas.

No le tengo miedo al llanto que provoques, ni a la sonrisa mientras mirándote me haces el amor sin quitarme la ropa.

Ya no le temo a la felicidad que me brindas.

Fuiste (eres) tanto que ahora pareces ser todo. Pero a mí lado.

Volver a ti siempre ha sido volver a casa.

Y gracias por volver.

Es esta inmensa ternura al verte que no sabe no agradecerte por ser el milagro más divino.

Me veo desnuda a tu lado, haciendo de tu ombligo un corazón, cantando a tu oído, siendo todo entre la nada y entre nadie.

Ya sé de tu (no) gusto por las flores, pero haría un jardín al pie de tu cama.

Cada noche te abrazo.

Y qué bonito haberse enamorado en esta vida de mi amor.

Y mi amor, en otras vidas, también me enamoraría.

De ti.

Siempre de ti.

Sigues siendo la inspiración para mucho, ya sabes: una musa. Para la historia eres inmortal, pues las letras como las acciones no se borran, mucho menos si tocan a otros.

Eres, después de todo, mi incógnita más grande, y como sabrás pregunto mucho.

Me encuentro riendo al recordar la torpeza de un querer tan eterno como el nuestro.

No lo entenderías cuando digo que eres un libro. Digo, eres cada poema, cada uno grita tu nombre pero yo lo hago en silencio.

A pesar de tanta buena memoria me cuesta recordar “un amor” que haya tenido antes de recibir el golpe de tu llegada.

¿Será que aquellos no fueron tan importantes como para recordarlos?

¿Será que “mi amor” tiene sentido cuando hablo de ti?

Claro, le das sentido a mucho.

Ya no corro, no te persigo. Ya camino a tu lado. ¿Seguirás tú mi paso o yo el tuyo? (No he perdido el camino, es que siento que al fin coincidimos en él).

¿Entenderás lo que digo? ¿En realidad estaré diciendo algo?

¿Sigo diciendo mucho?

Ahora duermo deseando despertar para darme cuenta que estás. Sabrás tú… éstas.

Ya no duermo para obligarme a no notar tu ausencia. Aunque falta haces en la cama.

Pero ya no en mi vida.

Ahora eres tú quien la ocupa.


Referencias: