Poemas para las mujeres fuertes que ansían el amor como oxígeno
Letras

Poemas para las mujeres fuertes que ansían el amor como oxígeno

Avatar of Esther Pineda

Por: Esther Pineda

27 de febrero, 2017

Letras Poemas para las mujeres fuertes que ansían el amor como oxígeno
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Por: Esther Pineda

27 de febrero, 2017

 


Se conoce como La Generación Beat a un grupo de escritores, intelectuales y artistas que durante la década de los 50 hicieron ruptura con los valores tradicionales de la sociedad norteamericana; se decantaron por el uso de las drogas, la vindicación de la libertad sexual, la androginia, la bisexualidad y la homosexualidad en un entorno opresor; también rescataron el gozo de la música no comercial como el jazz, la meditación, la filosofía oriental, la producción literaria desde la prosa, así como la poesía que desafiaba la rigidez narrativa que se enseñaba, en esa época, en las grandes universidades. Fue esa perspectiva transgresora lo que consolidó al movimiento beat como la principal influencia de la contracultura y movimiento hippie de la década de los 60.

Los autores más conocidos de éste fueron Jack Kerouac, Allen Ginsberg, William Burroughs, Neal Cassady y Lucien Carr; pero también formaron parte autores como Herbert Huncke, John Clellon Holmes, Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti, Bob Kaufman, Gary Snyder, Carl Solomon, Philip Lamantia, y Peter Orlovsky. Si bien es cierto que tuvieron que enfrentarse a una sociedad conservadora, que se escandalizó con sus letras al punto de ser sometidas a juicios y prohibiciones, el ser "hombres" los colocó en condición de privilegio y les permitió monopolizar el éxito y el reconocimiento que, más tarde, les fue otorgado en la comunidad literaria.


mujeres de la generación beat


De esta manera surge la pregunta: ¿y las mujeres? La traductora y poeta española Annalisa Marí Pegrum afirma que sí, efectivamente hubo mujeres que también escribieron y formaron parte de esta generación, “no se limitaron a ser meras amigas, amantes, esposas o musas; eran mujeres que estaban en el mismo momento y en los mismos círculos de amigos, pero que no tuvieron la misma visibilidad que los hombres, y lo tuvieron mucho más difícil a la hora de ser publicadas o de participar de manera pública en los recitales”; sin embargo, en el período después de la Segunda Guerra Mundial, se promovió el retorno de las mujeres al hogar y la maternidad, por lo que estas poetas y literatas fueron duramente sancionadas por una sociedad moralista que se negó aceptar en sus voces la emisión de juicios sobre el amor libre, el lesbianismo, las adicciones y la ruptura con los valores tradicionales. Otras fueron más allá y en sus textos se permitió la incorporación de un pensamiento feminista y una crítica dirigida a la política y sociedad de su época.

Estos hechos tuvieron consecuencias, sus libros fueron confiscados de las librerías, algunas de ellas fueron acosadas de manera constante por la policía, se enfrentaron a cargos de obscenidad por sus obras e incluso llegaron a ser encarceladas; otras repudiadas por sus familias, expulsadas de sus hogares y en oportunidades patologizadas, así lo afirmó Gregory Corso en una entrevista: “hubo mujeres, estaban allí, yo las conocí, sus familias las encerraron en manicomios, se les sometía a tratamiento por electroshock. En los años 50, si eras hombre, podías ser un rebelde, pero si eras mujer, tu familia te encerraba. Hubo casos, yo las conocí. Algún día alguien escribirá sobre ellas”. Pero también fueron conducidas a la locura y al suicidio por la sanción colectiva, en una sociedad machista que se negaba a reconocer la influencia y libertad de ideas en las mujeres; uno de los casos más dramáticos fue el de Elise Cowen, quien según Annalisa Marí, autora del libro "Beat attitude: antología de mujeres poetas de la generación beat" (2015), cuando se suicidó, su familia intentó quemar todos sus escritos para que no quedara ninguna prueba sobre su vida y lo que ellos consideraban inmoral.

las mujeres de la generacion beat 


De este modo, la mayoría de las mujeres que formaron parte del movimiento beat fueron condenadas al oprobio; pero, sobre todo, a la invisibilización y al olvido de su obra. Hoy para vindicarlas, te compartimos una selección de algunos de sus mejores poemas.



“La certeza”
de Denise Levertov

Han perfeccionado los medios de destrucción.
La ciencia abstracta casi visiblemente brilla,
tan refinadamente pulida. Armas inmateriales
que nunca nadie podría tener en las manos.
Se abren paso por la oscuridad, atraviesan grandes distancias,
introduciéndose por laberintos hasta llegar
a blancos que son conceptos.
Pero una antigua certeza
se mantiene: la guerra.
Significa sangre que se derrama de los cuerpos vivos.
Significa extremidades cortadas, ceguera, terror.
Significa duelo, agonía, huérfanos, hambruna,
prolongada desdicha, permanente resentimiento.
Y odio y culpa.
Significa todo esto multiplicado.
Significa muerte, muerte, muerte y muerte.



“Primero cazaron a los ángeles II”
de Lenore Kandel

¿Quién engañó a los ángeles?
¿Quién robó el santo grial y lo cercenó por una jarra de vino?
¿Quién jodió el cuerno dorado de Gabriel?
¿Fue un trabajo interno?
¿Quién asó el cordero de dios?
¿Quién descargó las llaves de San Pedro por la boca de un inodoro de una Playa del Norte?
¿Quién violó a Santa María con un consolador de plástico marcado con el sello de Buenas Prácticas de aprobación?
¿Fue un trabajo externo?
¿Dónde están nuestras armas?
¿Dónde están nuestros garrotes, nuestros lanzallamas, nuestro gas venenoso, nuestras granadas de mano?
Empuñamos nuestras armas y nuestras rodillas producen tarjetas de crédito,
vomitamos cheques cancelados.
Parados con las piernas extendidas con esfínteres abiertos llorando agua jabonosa de nuestros ojos radiactivos.
Y gritando
por el último rifle.
El cañón mesiánico.
La bomba pascual.
Los vientres de las mujeres abiertos y los chicos eliminan
su salida con bayonetas.
Escupiendo sangre en los ojos de las parteras ciegas.
Antes de empalarse a sí mismos sobre sus propias espadas.
Los penes de los hombres se vuelven ametralladoras azules de acero,
que eyaculan balas, esparcieron muerte como un orgasmo.
Los amantes ruedan en los arbustos desgarrando en los genitales del otro con uñas de hierro.
La sangre fresca es servida en bares de comida sana libre de gérmenes.
Vasos de papel.
Tomo un trago por las mujeres del club sifilíticas.
En máscaras de papel maché.
Cada uno el mismo rostro pintado a mano de la madre de Hamlet a la edad de diez.
Vemos desde el subsuelo
nuestros ojos como periscopios.
Arrojando los dedos a los perros como barras de caramelo.
En un esfuerzo para sus ladridos.
En un esfuerzo por mantener la paz.
En un esfuerzo para hacer amigos e influenciar personas.  


Lenore Kandel generacion beat


“Quise un coño de placer dorado”
de Elise Cowen

Quise un coño de placer dorado
más puro que la heroína
Para honrarte 
Un corazón tan grande
que puedas quitarte los zapatos y estirarte
La Anatomía del Amor
Oh si yo fiera un
coño de placer dorado más puro
que la heroína o el cielo 
Para honrarte
Cama doble corazón como
una pradera en Yosemite
Para asimilar  tu soltura
La imaginación tan clara y activa como
una marisma al sol
Para ser interesante durante la cena 
El alma como tu rostro antes
de nacer
Para alabarte
pechos, cabello, dedos,
mi cuerpo hecho ciudad
en tus brazos la noche entera


“Praxis de la evocación mágica”
de Diane Di Prima


Soy mujer y mis poemas
son de mujer: fácil
de decir. La hembra es dúctil
y
(caricia tras caricia)
se prepara para la calma
masoquista. El nervio entumecido 
es parte de él:
sexo despierto, retina muerta
ojos de pez; en la raíz del cabello
sensibilidad mínima


Elise Cowen generacion beat


y la arquitectura pélvica funcional
embestida por dentro y por fuera
(parir) el coño se ensancha
y relativamente mojado
para hombres niños sólo
la mujer
es dúctil 
mujer, un velo a través del cual el juguetón Deseo 
doblemente desgarrado
doblemente desgarrado
por dentro y por fuera
la corriente 
¿qué ritmo añadir al silencio, 
qué aplauso?


“Las mujeres fuertes pueden decir no”
de Marge Piercy

Una mujer fuerte es una mujer esforzada.
Una mujer fuerte es una mujer que se sostiene
de puntillas y levanta unas pesas.
Mientras intenta cantar a las barricadas.
Una mujer fuerte es una mujer manos a la obra
limpiando el pozo negro de la historia.
Y mientras saca la porquería con la pala
habla de que no le importa llorar.
Y vomitar estimula los músculos del estómago.
Y sigue dando paladas con lágrimas en la nariz.

Una mujer fuerte es una mujer con una voz
en la cabeza que le repite:
te lo dije, so fea, so mala, so tonta,
nadie más te va a querer nunca
¿Por qué no eres femenina?
¿Por qué no eres suave, discreta?
¿Por qué no estás muerta?

Una mujer fuerte es una mujer
empeñada en hacer algo que los demás
están empeñados en que no se haga.
Está empujando
la tapa de un ataúd de plomo desde dentro.
Está intentando levantar con la cabeza
la tapa de una alcantarilla, está intentando
romper una pared de acero a cabezazos.
Le duele la cabeza. La gente que espera
a que haga el agujero le dice: date prisa
¡Eres tan fuerte!


diane di prima generacion beat


Una mujer fuerte es una mujer que sangra por dentro.
Una mujer fuerte es una mujer que se hace a sí misma
fuerte cada mañana.
Mientras se le sueltan los dientes.
Y la espalda la destroza.
Cada niño, un diente, solían decir antes,
y ahora, por cada batalla, una cicatriz.
Una mujer fuerte es una masa de cicatrices.
Que duelen cuando llueve, y de heridas que sangran
cuando se les golpea, y de recuerdos
que se levantan por la noche y recorren la casa
de un lado a otro, calzando botas.

Una mujer fuerte es una mujer que ansía el amor
como si fuera oxígeno para no ahogarse.
Una mujer fuerte es una mujer que ama con fuerza.
Y llora con fuerza y se aterra con fuerza.
Y tiene necesidades fuertes. Una mujer fuerte
es fuerte en palabras, en conexión,
en sentimientos; no es fuerte como la piedra
sino como la loba amamantando a sus cachorros.
La fuerza no está en ella, pero la representa
como el viento llena una vela.

Lo que la conforta es que los demás la amen
tanto por su fuerza como por la debilidad
de la que ésta emana, como el relámpago de la nube.
El relámpago deslumbra. Llueve,
las nubes se dispersan. Sólo permanece
el agua de la conexión fluyendo por nosotras.
Fuerte es lo que nos hacemos unas a otras.
Hasta que no seamos fuertes juntas.
Una mujer fuerte es una mujer fuertemente asustada.



“El derecho a la vida”
de Marge Piercy

Una mujer no es un árbol de peras
inconsciente y fecundo del que caen los frutos
al mundo. Hasta los perales
se llenan un año y descansan al siguiente.
En los huertos descuidados cae la fruta
tibia y madura en el pasto, y los árboles se elevan
nudosos para regalo de los pájaros, a cuarenta pies de altura
entre espinas de una pulgada de largo,
que estallan con atavismo en la suave madera.  
Una mujer no es una canasta en la que escondes
tus panecillos para mantenerlos calientes. No es una gallina
ponedora bajo la que deslizas huevos de pato.
No es la bolsa donde guardas el dinero
de tus hijos para usarlo después en tus guerras.
No es un banco donde tus genes ganan intereses
y mutaciones interesantes bajo esta lluvia
sucia. Tú tampoco lo eres.  
Siembras maíz y lo cosechas
para comer o vender. Llevas las ovejas
a engordar a los pastos para enviarlas después
al matadero, por la carne. Partes la montaña
en dos para abrir un camino, excavas
las altas mesetas por carbón y dejas las aguas
barrosas por millas, por años.
Y los peces mueren, pero no son tuyos
hasta que te los quieres comer.


Diane Wakoski generacion beat


Pero ahora quieres legislar derechos mineros sobre la mujer.
Reclamas títulos sobre sus pastizales, para engordar el ganado;
sobre sus campos, para cultivar bebés como si fueran
lechugas. Y amas a los niños tan profundamente
que ninguno sufre hambre, ninguno llora
sin que le atiendan cuando la madre
trabaja, a ninguno le falta fruta fresca,
ninguno mastica plomo o tose hasta morir.
Y tus orfanatos están vacíos. Seguro que cada mediodía
tus mejores restaurantes le sirven bistec a los niños pobres.
En este mismo momento, a las nueve, una partera
le hace, sobre una mesa, un aborto
a una madre soltera de Texas que no puede obtener ayuda
del seguro. En cinco días morirá
de tétanos, y su niña llorará
y será llevada lejos. En la casa de al lado, el marido
y la mujer le clavan alfileres al hijo
que no quisieron. Y le explicarán
por horas lo malo que es,
y cómo le hace falta un poco de disciplina.
Todos nacemos de mujer, en la rosa
del vientre mamamos la sangre de la madre
y cada bebé que nace tiene el derecho de que lo amen,
como cada planta tiene derecho al sol. Cada niño que nace
sin amor es una deuda que ha de cobrarse
en veinte años con intereses, un odio
en busca de su blanco, un dolor
que causará dolor. Diez años de agua bajo los puentes
un niño grita, una mujer cae, una sinagoga es incendiada,
se forma un pelotón de fusilamiento, se aprieta
un botón rojo y el mundo arde.
Yo escojo lo que entra en mí; lo que se vuelve
carne de mi carne. Sin mis opciones, no viven la política
ni la ética. Yo no soy tu campo de maíz
ni tu mina de uranio; no soy tu ternera
de engorde, tu vaca de leche.
No me usarás como fábrica.
Los curas y los congresistas no son dueños
de acciones sobre mi vientre o mi mente.
Este es mi cuerpo. Si te lo doy
quiero que me lo devuelvas. Mi vida
es un derecho no negociable.


“Gracias a mi madre por las clases de piano” (extracto)
de Diane Wakoski

Quiero agradecerle a mi madre
Por trabajar a diario
En una oficina gris
En garajes y compañías de agua
Le quitaba la crema a su café a los 40
para perder peso. Su pesado cuerpo
Escribía sus delicados libros de bibliotecaria
sola, sin un hombre que mirara su rostro
su cuerpo, su prematuro cabello blanco
enamorado.
Quiero agradecerle a mi madre
Por trabajar y pagar siempre
Mis clases de piano
Antes de pagar el préstamo al Banco de América
O comprar la despensa
O arreglar nuestro viejo y ruidoso Ford.


mujeres de la generación beat


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Para conocer más de la literatura que escriben las mujeres, te compartimos a estas 10 poetas latinoamericanas para entender el dolor y el sufrimiento, así como los poemas de mujeres que decidieron amar a otras mujeres.







Referencias: