MUNAL: cinco siglos de arte mexicano

MUNAL: cinco siglos de arte mexicano

Por: Adrián Chávez -

Cuando me dijeron que la colección se llamaba Cinco siglos de arte mexicano calculé que me tardaría al menos la mitad de tiempo en recorrerla. Pero no. La exposición permanente del Museo Nacional de Arte (MUNAL) está curada de tal forma que uno no tenga que acampar en el edificio.

MUNAL escaleras

Comienzo mi visita con los artistas novohispanos, los favoritos de la señora Alesia, quien viene a la visita guiada cada semana desde 2005, según me cuenta. Su consentido de entre ellos es Miguel Cabrera, exponente del barroco de este lado del charco. Y es justo frente a "La Virgen del Apocalipsis" que estoy parado. En estas salas puede verse la transición de los motivos religiosos europeos a los locales, de modo que más allá me encuentro a Cuauhtémoc en pleno suplicio y en otro cuadro a una Virgen de Guadalupe que nomás está viendo cómo le queman los pies al emperador.

La virgen del apocalipsis Miguel Cabrera"La Virgen del Apocalipsis", Miguel Cabrera

Camino entre santos, anunciaciones y milagros por los primeros siglos de la vida del país. De pronto pierdo el hilo de las salas, en parte porque el camino hacia el México independiente fue de por sí laberíntico, y en parte porque soy torpe espacial. Me orienta Juana Cruz, de veintiséis años, quien lleva cuatro meses trabajando como vigilante. Con todo y que se turna las salas con sus compañeros y ya casi se aprende de memoria el museo, todavía no sabe qué contestar cuando algún despistado le pregunta el precio de un cuadro.

En esta sección, México es un puberto en busca de su identidad. Quizás una de las pinturas más bellas y perturbadoras sea el "Valle de México", de José María Velasco, en una época en la que el D.F tenía más pasto que comercio ambulante.

El Valle de México Velasco "Valle de México", José María Velasco

Antes de continuar me doy una vuelta por el Salón de recepciones, recinto adornado con la orfebrería y el esplendor europeos de los que Don Porfirio era fan. Aquí me encuentro a Irving y a Alejandra, de veintiuno y diecinueve años. Empatizamos de inmediato porque a ellos los mandaron de la escuela y a mí me mandaron para hacer esta crónica. Estudian Arquitectura en el Politécnico y, aunque no todavía no se enteran de quién construyó el museo (el italiano Silvio Contri), coinciden en su grandeza. Alejandra me dice que de los artistas de la exposición prefiere a los más nuevecitos. Y hacia allá me dirijo. 

sala de recepciones munal

Aunque sus favoritos son los novohispanos, doña Alesia me confiesa que también le gustan los del siglo XX, a quienes secretamente llama “los papuchos”, por los autorretratos tan monos de algunos de ellos.

TamayoTamayo

Acá están también Tamayo, Siqueiros, y buena parte de la banda sigloveintera. Casi al final del recorrido me topo con “los rábanos de Diego” (doña Alesia dixit); los rábanos son "La tentación de San Antonio", y Diego, es Rivera, su autor. 

Diego Rivera los tentáculos "La tentación de San Antonio", Diego Rivera

Resulta poco menos que imposible enumerar las más de tres mil piezas con que cuenta el MUNAL. Además no me las sé. Quiero entrevistar a un guía pero todos están en funciones, así que me dirijo a la puerta, a la plaza Manuel Tolsá, al México del Siglo XXI que, de alguna forma, corona con su enormidad los siglos de camino que vengo de recorrer.

Referencias: