
No voy a mentirte.
Te pienso, sí,
Pero no te pienso todo el día…
Te pienso al despertar
A veces antes, en sueños.
Te pienso mientras me ducho
Y unas cuantas veces mientras desayuno,
Sin embargo, debo confesar que
El momento en que más te pienso
Es cuando camino entre el bullicio de la ciudad.
Esto para mí no es fácil, no creas.
Porque cuando te pienso mi corazón se inquieta.
En mi pecho, entre el espacio cóncavo de mis senos,
Te siento.
Siento este amor intenso,
Bonito,
Diferente;
Inexplicable.
Y necesito respirar
Profundo.
Pero no creas que esto basta para que desista.
Por ahí a media tarde vuelve tu imagen y me visita
Te imagino ocupada
Y deteniéndote un minuto entre tu ajetreo a pensar en mí
Me imagino el brillo en tus ojos cuando me piensas:
Te espabilas y sigues.
Tú tampoco debes pasar el día pensando en mí.
Nos pensamos de a ratos
Y así no nos extrañamos.
Después llega la noche
Y hablamos de cómo nos pensamos.
Pero es tarde.
Ya llegó de nuevo la hora del descanso
Y vuelves a ser el último pensamiento en mi día
Pero tranquila,
Que yo no te pienso todo el día…
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Las fotografías que ilustran el texto pertenecen a la artista Julie de Waroquier, conoce más sobre su trabajo en su página oficial.
