
Este artículo fue publicado originalmente por Quetzal Noah el 27 de abril, 2016 y editado por Cultura Colectiva
No quiero que te acosen o te molesten. No quiero que tengas que correr rápido para llegar a tu casa porque sientes que alguien te sigue. No quiero que tengas que preocuparte por andar tarde en la calle. No quiero que te toquen a menos que sea en la intimidad y tú des el consentimiento de estar de acuerdo. No quiero que porque alguien te grita cuando vas al trabajo o la escuela, sientas asco o coraje y tu autoestima se vea vulnerable. No quiero que digas que te ama cuando ha estado a punto de golpearte. No quiero que te quedes callada si intenta abusarte. Quiero que grites, el silencio se enamora del miedo; de ser necesario hay que exponer la cara de quien ha intentado humillarte. No todos los hombres somos iguales y a muchos nos da rabia la situación, somos más los que queremos que nuestra realidad sea diferente.

